Lección 192: Tu función aquí es perdonar
Te preguntan a qué te dedicas y respondes con tu trabajo. Te preguntan quién eres y respondes con tu papel: madre, hijo, pareja, jefe. ¿Y si tu verdadera función aquí no fuera ninguna de esas? Después de la lección 191, donde vimos que eres el santo Hijo de Dios mismo, hoy damos un paso muy práctico.
¿Qué significa «Tengo una función que Dios quiere que desempeñe»?
A veces las palabras tan elevadas, que parecen profundas e inalcanzables, nos impiden vivir estas lecciones en lo cotidiano. Y es justo ahí donde apuntan: a desarmar lo que hemos construido. Te propongo llevar esta frase todo el día, como una porción divina, como una frase que ilumina.
Lo primero que dice es que existe una función en este mundo, y no es la que aprendiste que debías cumplir. Ganar dinero, armar una familia, respetar ciertas normas o incluso romper otras porque te parecen injustas: todo eso es un aprendizaje humano, cultural y social, que tiene que ver con la época y el lugar donde naciste. El libro, más allá de todo tiempo, lugar y cultura, te dice que aquí tienes una función, y la llama el perdón.
¿Qué es el perdón en Un Curso de Milagros?
Es lo que más se parece al cielo, a la verdad, aquí en la tierra. Y carece de forma: no es la palabra «perdón», ni siquiera una emoción liberadora. Es el inicio de comprender que nadie, jamás, pudo, puede o podrá lastimarte, y que tu ser es inmaculado, puro y santo. Si quieres profundizar, tienes qué es el perdón de verdad y qué significa perdonar.
Esto es importante: no se trata de sacrificarte por la espiritualidad ni de abandonar el supuesto mundo en el que vives. Tú vives en el mundo; la única diferencia es que lo vives a través del perdón, perdonando el mundo que has construido en tu cabeza. Una cosa es el momento del aprendizaje y otra sostener lo aprendido durante décadas. Hay un momento en que puedes liberarte y soltar esa idea. Esa es la función.
¿Por qué cuesta tanto perdonar a quien tienes cerca?
Porque, sin darte cuenta, lo mantienes preso. La lección usa una imagen muy ilustrativa, la del carcelero: quien tiene a otro prisionero no puede ser libre, porque queda atado a quien vigila. Tanto si es tu pareja como un amigo, no solo lo estás apresando a él, sino sobre todo a ti. ¿Te suena? Pasamos el tiempo vigilando: qué hace, qué me dice, cómo me trata, cómo me mira, si me escribe o no me escribe. Y si el otro también te vigila a ti, los dos están presos en la misma cárcel.
Si te cuesta soltar, también puede ayudarte leer por qué nos cuesta tanto perdonar a alguien.
¿Cómo practicar la lección 192 hoy?
Es una lección muy práctica. Hoy, en cada relación que vivas, aunque ocurra solo en tu mente y no haya contacto físico, recuerda que tienes una función que Dios quiere que desempeñes. Así puedes hacerlo:
- Repite la frase al despertar y llévala contigo durante todo el día.
- Cuando alguien aparezca en tu pensamiento, lo imagines o te lo encuentres, mira desde dónde lo piensas.
- Si lo piensas desde la falta de perdón, o creyendo que te hizo algo, reconoce que lo estás reteniendo y que tú quedas retenido con él.
- Suéltalo: recuerda que tu hermano es tal como Dios lo creó, igual que tú.
- Vuelve a la frase cada vez que notes que empiezas a vigilar o a juzgar de nuevo.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Mientras más energía le pongas a esta función, verás que no pierdes nada. Como vimos en el dar y el recibir, aparece un nuevo espacio de conciencia en el que el perdón entra sin forma. Incluso el Curso lo llama una nueva ilusión, la de que había algo que perdonar, pero es un sueño feliz que te acerca a la verdad. Para entender mejor ese camino, mira cómo se practica el perdón en tres pasos.
Es un trabajo hermoso y profundo, donde el milagro tocará tu puerta y el agradecimiento será tu experiencia. Mañana seguimos con la lección 193, donde cada cosa se vuelve una lección. ¡Gracias, gracias, gracias!
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

