Lección 193: Perdona y verás esto de otra forma
Es martes, son las cuatro de la tarde y algo que pasó por la mañana todavía te pesa. Un comentario, un mensaje sin responder, un cansancio que no se va. ¿Y si existiera una sola frase para cada una de esas escenas? Después de la lección 192, donde vimos que nuestra función es perdonar, hoy esa función se vuelve concreta.
¿Qué significa «Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda»?
Esta es una de las lecciones que más me gusta y que siento más profunda, porque es muy fácil de aplicar en la vida práctica. Te dice que cada lección encierra un pensamiento central, y que ese pensamiento se repite en todas. Un Curso de Milagros lleva tu mente a un nivel de abstracción donde puedes comprender las infinitas situaciones que has vivido a través de un solo prisma, de una sola forma de ver. Según el libro, tu mente es naturalmente abstracta; cuando se identifica con lo concreto, es cuando aparece el ego.
La forma de las lecciones varía según las circunstancias, las personas y los temas de cada situación. Pero el contenido es siempre el mismo. Y esa es la clave de lo que vamos a practicar hoy y en los días siguientes.
¿Por qué «perdona y verás esto de otra forma» es una frase llave?
Porque no te dice cómo debes ver. Solo te dice que hay otra forma. Esa forma la vas a encontrar de manera natural, tiene que ver con tu propio proceso y será muy específica para ti. Pero para llegar a ella primero tiene que aparecer el perdón. Perdona cada situación en la que todavía sientas algún tipo de cansancio, agotamiento o dificultad, y verás esto de otra forma.
Yo uso mucho esta frase cuando enseño el perdón, porque es tan simple que muestra de inmediato su practicidad. Memorízala, para decírtela cada vez que te sientas tentado de creer que el dolor es real. Si el dolor parece real, ten por seguro que es porque todavía no has aprendido esta lección. No te preocupes: es normal, nos pasa en el camino. Y como la frase no está en el mundo de la forma, sirve para todas las situaciones y con cualquier persona, la conozcas desde hace años o la acabes de conocer. Si quieres reforzar el paso a paso, lee cómo se practica el perdón: observar, esperar y no juzgar.
¿Cómo practicar la lección 193 hoy?
Es una cuestión de entrega: si nos entregamos, no hay pensamiento que Dios deje sin corregir, ni imagen o situación que no pueda liberarse. Hoy intentaremos superar en un solo día miles de aparentes obstáculos. Estos son los pasos:
- Dedica tiempo por la mañana, por la tarde y por la noche; el que necesites. Estamos en un momento en que puedes conocer por experiencia directa lo que es la paz y lo que es el conflicto.
- Da todo lo que puedas y luego da un poco más, para no asentarte en la zona de confort y comprobar que puedes más de lo que piensas.
- Cada hora, repite «perdona y verás esto de otra forma» respecto a lo que haya pasado en esa hora.
- No dejes que una hora arroje su sombra sobre la siguiente.
¿Qué cambia cuando reinicias tu mente cada hora?
Piensa que a las dos de la tarde tuviste un ataque de ansiedad, o una pelea. A las tres, perdónalo y reinicia. Acostúmbrate a reiniciar tu mente a través del perdón y a soltar lo que ocurrió: no el día anterior ni el mes pasado, sino la hora anterior. Estamos entrando en un plano más sutil de la experiencia, donde puedes soltar incluso lo que pasó hace diez minutos. Si la ansiedad es frecuente, busca también acompañamiento profesional. Y para dejar atrás lo vivido, te acompaña soltar el pasado no es olvidarlo.
Así, cada hora se vuelve un nuevo comienzo. Mañana seguimos con la lección 194, donde ponemos el futuro en manos de Dios.
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