Lección 195: La gratitud no compara
Alguien te dice «agradece lo que tienes, hay gente que está peor». Quizá lo has hecho y, en lugar de paz, quedó un sabor raro. ¿Es eso realmente gratitud? Después de la lección 194, donde ponemos el futuro en manos de Dios, hoy vamos a comprender algo muy importante: qué es agradecer de verdad.
¿Qué significa «El amor es el camino que recorro con gratitud»?
Seguimos practicando el perdón, aquello de «perdona y verás esto de otra manera», pero mientras tanto vamos haciendo lecciones que acortan nuestro camino hacia lo que se ha llamado salvación o liberación. Hoy tocamos el tema de la gratitud, y para eso hay que entender primero qué es. Así como vimos cuál es el perdón del ego, y reconocimos que a veces, desde un lugar arrogante, nos atribuimos el poder de perdonar a otros cuando en realidad perdonamos las ilusiones que hemos puesto sobre ellos, con la gratitud ocurre lo mismo. Si quieres repasar ese perdón desde el ego, lee qué es el perdón de verdad.
¿Por qué la gratitud no puede basarse en comparar?
Porque no se trata de agradecer que tengo un pan y alguien no lo tiene, ni de agradecer que hoy me siento mejor y antes me sentía peor, ni de imaginarme a otros sufriendo para reconocer que yo no estoy en esa situación. Esa es una gratitud comparativa, y no es la que nos propone la lección. La gratitud auténtica es un atributo, un aspecto del amor, y surge de manera espontánea cuando uno está en paz y en armonía, es decir, cuando no juzga ni compara. Para ver cómo funciona esa mirada que mide todo, te servirá qué es el ego según el Curso.
Hoy tampoco vamos a agradecer la falta de sufrimiento. Estamos soltando muchas ideas ligadas al sacrificio y a una vida esforzada, trabajosa, en la que agradecemos un instante de descanso. Nuestro trabajo es descansar, y el descanso es el despertar. Cuando despiertas a tu esencia, entras de manera natural en una paz, en un silencio, y sigues haciendo tu vida cotidiana, todo lo que sientas en tu corazón que debes hacer, pero en un estado de agradecimiento, de reposo y de alegría.
¿Cómo practicar la lección 195 hoy?
Te propongo estos pasos:
- Siéntate y deja que tu mente se aquiete. Si algo aparece, sigue con la frase que ya conoces: «perdona y verás esto de otra manera».
- Observa si tu agradecimiento viene de comparar. Si es así, suéltalo sin juzgarte.
- Agradece el amor, reconócelo y abrázalo. Siente plena gratitud por el amor que recibes de Dios.
- Recuerda esto: eres profundamente amado por Dios, y eres un tesoro excepcional.
- Regálate un momento de gratitud, en silencio, y luego sigue con tu día.
¿Qué cambia cuando agradeces sin comparar?
El ego piensa que si tú eres excepcional, alguien más tiene que ser menos, o más. En la mente de Dios no funciona así: todos los hijos son amados, y todo es abrazado. Por eso nos sirve tanto la metáfora de la luz del sol, que alumbra por igual a un árbol y a otro, sin darle más luz a uno que a otro. Ese es el carácter incondicional que hoy te toca encontrar en la parte iluminada de tu mente, la mente de Cristo. Si quieres ver más sobre esa riqueza que no se pierde, mira la abundancia espiritual según el Curso.
La lección termina diciendo que tu gratitud hacia Él es la misma que la suya hacia ti, porque el amor no puede recorrer otro camino que el de la gratitud. Mañana seguimos con la lección 196, sobre cómo la culpa que proyectas vuelve a ti.
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