Lección 294: Mi cuerpo es neutro
Te miras al espejo y en dos segundos ya tienes una opinión: demasiado esto, poco aquello. ¿De dónde salió esa opinión? ¿Del cuerpo, o de lo que depositaste en él?
¿Qué significa «Mi cuerpo es algo completamente neutro»?
Lección a lección hemos ido profundizando. Quizá al principio esto era muy difícil de entender, porque la mente estaba muy apegada e identificada con el cuerpo. Hoy podemos reconocer que en el cuerpo lo único que se ha depositado es nuestra proyección: nuestras ideas y nuestros conceptos. Observarlo como algo neutro es completamente liberador. Lo vemos después de la Lección 293, sobre el miedo que ya se acabó, porque gran parte del miedo se apoya aquí.
¿Por qué tengo un cuerpo si es neutro?
La lección dice que, cuando el cuerpo ya no tenga propósito, se dejará a un lado. Ahora sí lo tiene: nosotros elegimos hacer una experiencia de cuerpo. Hay que tenerlo totalmente claro: no es al azar, no es malo, tampoco es bueno; es simplemente lo que estamos haciendo ahora y lo que nos toca aprender. Y no es que se deje a un lado porque se enferme o envejezca: simplemente cumplió su función y, por eso, se desecha. He leído historias muy hermosas de maestros zen que sabían cuándo acababa la experiencia, y hay personas que, sin conocimiento espiritual, reciben esa información y sienten paz. El cuerpo no muere porque se enferme, sino porque cumplió la función que la mente le determinó.
Si hoy tienes una dificultad de salud, esta lección no sustituye a nadie: acude a un profesional de la salud y acompáñate con cariño.
Piénsalo así: si en el cuerpo solo hemos puesto nuestra proyección, entonces las ideas sobre cómo debería verse o cómo no, no vienen de él, vienen de la mente. Y eso es liberador, porque lo que se aprendió se puede soltar. El cuerpo es un medio: tiene que ir a ciertos lugares, decir ciertas palabras, mostrar ciertas cosas, y todo ese servicio forma parte del despertar del Hijo de Dios, de nuestro despertar colectivo.
La lección lo resume diciendo que así el cuerpo se conserva mientras pueda ser de provecho y luego es reemplazado por algo mejor. En realidad, la materia se transforma, y la mente sigue su camino. Mientras elijamos la experiencia física, nuestra tarea es usarla de la mejor forma posible: con amor, como una luz en este mundo, caminando con la certeza de Dios y trayendo el cielo a la tierra.
¿Cómo practicar la Lección 294 hoy?
La lección pide que hoy no veamos en el cuerpo más que algo útil por un tiempo y apto para servir. Y acuérdate del orden: el trabajo siempre es primero perdonar. Cuando empiezas a perdonar, te vuelves una luz para otros porque ves un mundo perdonado; empiezas a servir, como dice uno de los principios de los milagros: el milagro es un servicio. En pasos:
- Mira tu cuerpo como algo neutro, con un propósito: ir a ciertos lugares, decir ciertas palabras, mostrar ciertas cosas.
- Usa el cuerpo en amor y reconoce el servicio que presta.
- Suelta la película mental: los prejuicios sobre cómo debería verse o no verse.
- Pon el cuerpo al servicio de la mente, y la mente como expresión del espíritu.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si te cuesta soltar la imagen?
Cambia el propósito: el cuerpo pasa a ser un canal para expresar el amor hacia tus hermanos, para llevar el perdón por el mundo y traer el cielo a la tierra. Si hoy te sigue costando verlo neutro, es normal; la identificación con el cuerpo viene de lejos. Basta con que empieces a notar cuándo proyectas. Mañana seguimos con la Lección 295, sobre el Espíritu Santo que ve a través de ti. Para profundizar, mira qué es el ego. Es una lección hermosa.
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