Lección 293: El miedo ya se acabó
Hay miedos que llevas tanto tiempo cargando que ya ni los notas: se parecen a un ruido de fondo. ¿Y si el ruido se hubiera apagado hace rato y solo falta que lo notes? Eso afirma la lección de hoy.
¿Qué significa «El miedo ya se acabó y lo único que hay aquí es amor»?
Para que esto ocurra, además de un milagro, el de la liberación, tengo que poder observar con claridad esta presencia que soy. Estaré observando el amor mismo. Hemos imaginado ser otra cosa: creaste una imagen de ti basada en ideas aprendidas, en conceptos, en cosas que escuchaste y en lo que pensaste que tenía que ser tu cuerpo y cómo debías comportarte con él. Venimos de la Lección 292, sobre el desenlace feliz, y esta es su continuación natural.
¿Por qué el miedo se acaba al desaparecer su fuente?
La lección empieza diciendo que el miedo ya se acabó porque su fuente ha desaparecido. Piensa en algo enchufado a la luz eléctrica: cuando lo desenchufas, la fuente que lo alimentaba desaparece y ya no puede encenderse. Cuando desconecto la mente del ego, dejo de darle energía y poder de ilusión, y eso ya no puede seguir viviendo a través de mí. Con la fuente desaparecen también todos sus pensamientos. Quiero que lo observes en tu propia mente: una mente que ya no piensa a través de imágenes egoístas, de sueños o de ideas separadas que fragmentan la realidad.
Gran parte de la estructura del ego se apoya en la idea de que el cuerpo tiene fecha de vencimiento: eso causa pánico y se arma toda una película para evitar lo inevitable a nivel físico. Pero el presente es la puerta a la eternidad, y no necesitas dejar el cuerpo para reconocerlo.
Quiero detenerme en la imagen del Hijo dormido. Se dice que Adán se durmió en la Biblia, pero no se dice que haya despertado. Adán es la metáfora del Hijo de Dios, y el mundo que fabricó mientras dormía no es el mundo del Padre. La lección te dice que hay un mundo real que el presente mantiene a salvo de todos los errores del pasado. Por eso hoy nos toca un trabajo de simple reconocimiento de ese mundo.
No importa que los pensamientos aparezcan. Lo que haces es no darles energía, y cuando aparece el pensamiento del Espíritu Santo, barre con todo, porque te trae de vuelta al centro. Acuérdate también de que no se trata de esperar: el amor, en el presente, es obvio. Lo que durante mucho tiempo se sintió imposible hoy es algo tangible, por todo el deshacimiento que hemos hecho de la parte de la mente que imagina algo diferente de lo real.
¿Cómo practicar la Lección 293 hoy?
Hoy lo único que tenemos que practicar es reconocer el estado de presencia pura. Te lo ordeno:
- Pon toda tu atención en el presente y mantén la mente alerta.
- No importa qué pensamientos aparezcan: son solo interferencias.
- Deja que el pensamiento del Espíritu Santo los barra, es decir, que te devuelva al altar interior, al centro del universo en tu mente.
- Al Padre dile: «no permitas que tu santo mundo me pase desapercibido hoy».
¿Qué cambia cuando la practicas, y si el miedo sigue ahí?
Cuando tu mente es total presencia, ya no hay pensamientos de dilación: no es «lo hago en un rato», ni «lo entenderé cuando acaben las lecciones». En el presente el amor es obvio y sus efectos son evidentes. Estamos a las puertas del mundo real, y lo que antes parecía imposible hoy es tangible por todo lo que hemos deshecho. Recuerda que el trabajo es llevar la conciencia del espíritu a nuestra mente, y eso solo se hace con estado de alerta. Si el miedo es muy intenso o te acompaña hace mucho, pide además acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la Lección 294, sobre el cuerpo neutro. Para profundizar, mira cómo liberarte del miedo.
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