Lección 332: El miedo aprisiona, el perdón libera
Hay lecciones que parecen repetir lo mismo, y la 332 es una de esas. Pero fíjate cuántas veces necesitamos aprender la misma simpleza para poder aplicarla. Después de la lección 331, donde vimos que el conflicto no existe, hoy volvemos a lo más simple del mensaje: el miedo aprisiona al mundo y el perdón lo libera.
¿Qué significa «El miedo aprisiona al mundo. El perdón lo libera»?
El libro es un entrenamiento que vamos haciendo día a día, y la claridad va siendo cada día mayor. Por eso hay quien después repite las lecciones; eso ya depende de cada uno. Hoy hay algo muy simple para aprender, que está al principio de la lección: el ego forja ilusiones. El Hijo de Dios no tiene ego y nunca se ilusionó con nada. En la mente real que somos nunca existió ningún sueño. Por eso la verdad nunca ataca: la verdad desvanece esos sueños.
¿Qué significa, entonces, que alguien sufriendo frente a mí me genere inquietud, miedo o incomodidad? Que todavía hay alguna clase de ataque en mi mente. Y está bien descubrirlo: para eso hacemos este trabajo. Si quieres entender mejor esa parte, mira qué es el ego según el Curso.
¿Por qué importa que me libere yo?
Porque este trabajo, como dice el libro, nos ahorra miles de años de volver y de luchar. Y desde una visión crística, como estamos todos conectados, no te liberas solo tú. Esa información va decantando. Lo vas viendo, si no lo ves ya, en personas que van cambiando y que transforman a quienes los rodean. Es un efecto dominó de liberación, porque la idea del amor se va expandiendo en la mente dormida hasta que realmente despierte como una unidad.
Y no tienes que hacer nada especial: no tienes que convencer a otro, ni inventar nada, ni siquiera hablar del Curso. Por medio de la presencia de la verdad se retiran de la mente las fantasías. Si estás en presencia de la verdad y la reconoces, el milagro ocurre. Es más profundo que las palabras, que las emociones y que las sensaciones, aunque todo eso también estará.
¿Cómo practicar la lección 332 hoy?
El perdón no es nada de lo que habíamos pensado: es sencillamente la invitación a la verdad. Estos son los pasos:
- Cuando sientas inquietud o miedo ante una situación, reconoce que hay una ilusión en tu mente.
- Pide que la verdad te sea revelada y ábrele la puerta: el perdón invita a esa presencia a entrar.
- Recuerda que ningún llamado es desoído: la verdad siempre ingresa, y así se produce el milagro.
- Deja que la verdad ocupe el lugar que le corresponde en tu mente.
- Repite esto en cada situación, hasta que se vuelva un hábito.
¿Qué cambia, y si todavía me cuesta?
Si todavía sientes que es un esfuerzo, todo esfuerzo será compensado por el amor que vas a experimentar. Si ya notas que no hace falta esforzarte, igual vas a notar que tienes que entrenar tu mente de manera constante; la única diferencia es que ya no es un esfuerzo, es un hábito: reconocer y discernir la ilusión de lo real, y aplicar el perdón para invitar a la verdad a ingresar. Cuando invitas al Espíritu Santo a entrar, la relación se santifica y se convierte en un encuentro santo y en un instante santo. Eso lo desarrolla qué es el perdón de verdad.
Hoy quiero que tengas esta claridad: el ego forja ilusiones; a través del perdón invito a la verdad a ingresar; la verdad no ataca, disuelve y libera, y esa verdad es la que reconozco como lo único que existe. A esa verdad le llamamos Dios. Si el miedo te desborda, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 333, El perdón pone fin al sueño de conflicto.
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