Lección 333: El perdón pone fin al conflicto
Vas al supermercado, el precio no es el que esperabas y algo se aprieta por dentro. Lo comentas en la caja, lo rumias en el camino y esa noche se lo cuentas a alguien. ¿Eso es un conflicto? Esta lección dice que sí, y que ahí empieza el trabajo de hoy. Llega después de la lección 332, donde vimos que el miedo aprisiona al mundo y el perdón lo libera.
¿Qué significa «El perdón pone fin al sueño de conflicto»?
Es una lección muy importante, y te pide practicarla como nos venimos ejercitando en el Curso: hasta sus últimas consecuencias. Eso quiere decir sin excepciones y sin segundas formas de entenderla. Es clara y directa. Con los días, algunas lecciones se te van quedando grabadas en la mente y aparecen solas en el momento justo. Esta es una de esas lecciones para recordar cuando hay conflicto.
Lo que te enseña es que el conflicto debe ser resuelto, y que para escapar de él no sirve evadirlo, ignorarlo, negarlo, encubrirlo, verlo en otra parte ni llamarlo con otro nombre. Para liberar cualquier conflicto, primero tienes que reconocerlo. Y ya sabemos dónde está: en tu mente. Una pequeña incomodidad, una gran angustia, un juicio hacia un hermano, una pareja o un amigo, una queja, una insatisfacción, una impotencia: cualquier manifestación que no sea amor infinito es una manifestación del conflicto. Si quieres entender cómo se suelta lo que alimenta ese juicio, puedes leer por qué dejar de juzgar empieza por soltar la idea de tener razón.
¿Por qué nos cuesta tanto ver el conflicto?
Porque muchas veces tenemos en la mente todo un sistema de defensa hecho de argumentos y justificaciones. «El Curso es muy bonito, pero aquí no se puede aplicar.» Ahí uno confunde la historia que se cuenta con la realidad. Las cosas o son verdad total, o son un cuento que nos contamos.
Otras veces lo hemos naturalizado. Llevamos décadas viviendo de cierta forma y nos parece normal no estar en paz completa ni sentir una expansión constante desde el corazón. Es normal dentro de una normalidad egoica, pero no lo es dentro de una experiencia de reconexión con lo divino. Si esta lección aparece aquí es porque todavía nos fabricamos conflictos, y por eso te recuerdo que, mientras entrenas, van a aparecer: con la familia, con el dinero, con lo que sea. Y recuerda esto: el ego es muy astuto, pero la verdad no puede ser velada por su astucia.
¿Cómo practicar la lección 333 hoy?
Mi propuesta es muy concreta:
- Durante el día, reconoce cada conflicto, aunque sea un micro-conflicto: la prisa, la ansiedad, la queja, el precio que no esperabas.
- No lo encubras ni lo tapes: sácalo a la luz, porque solo revelándolo vas a poder liberarlo.
- Si sientes que «aquí el Curso no se puede aplicar», anota los argumentos con los que defiendes esa actitud y míralos con honestidad.
- Ofrece cada conflicto al perdón y recuerda tu propósito: el perdón es lo que viniste a practicar.
Cuando yo empecé a trabajar lo espiritual, me daba cuenta de conflictos muy tontos. Por ejemplo, ir con mucha prisa y mucha ansiedad, llegar a un semáforo que se pone en rojo y ver cómo crecía mi sensación de conflicto. Después fueron apareciendo otros más profundos. Para ese paso a paso, tienes cómo se practica el perdón en 3 pasos.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Empiezas a ver como procesos del ego, basados en la ilusión, lo que antes vivías como evidente: que el dinero tiene una importancia que no tiene, por ejemplo. Esto no es para que dejes de trabajar, sino para que lo reconozcas como una fabricación humana y puedas trascenderla. Así el cuerpo, que usamos como herramienta de comunicación, también puede usarse para elevarte y para los propósitos más altos.
Si hoy no te sale, repite la práctica las veces que haga falta y vuelve a leer esta lección tantas veces como quieras, para reconocer hacia dónde apunta. Si el conflicto que llevas es muy fuerte, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 334, donde reclamamos los regalos que el perdón otorga.
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