Lección 79: Reconoce el único problema
Resuelves uno y aparece otro. El del trabajo, el de la familia, el de la salud, el del dinero; y cuando crees que terminaste, llega el siguiente. ¿Y si lo que se repite no fueran muchos problemas, sino uno solo? Esta lección llega después de la lección 78, donde dejamos que los milagros reemplacen el resentimiento, y es de esas que deberíamos tener presentes a diario.
¿Qué significa «Que reconozca el problema para que pueda ser resuelto»?
Una vez más, el Curso nos muestra con cuánto amor y con qué calidad de autoconocimiento nos lleva hacia un camino de paz. Básicamente, pasamos de un problema a otro, sufrimos de uno a otro y no nos damos cuenta de que vamos fabricando uno tras otro. Y el Curso, con esa sencillez, te dice: el único problema es la separación, es pensar que hemos estado separados.
Eso incluye pensar que no estás en Dios, que estás peleado con Dios, que estás peleado con la vida o que hay algo que puede amenazarte. Mientras no reconozco cuál es el problema, no puedo entender cuál es la solución. Si quieres ver cómo se origina esa idea, lee rechazar al otro es rechazarte a ti.
¿Por qué buscamos soluciones parciales para cada problema?
Porque parece que el mundo tuviera tal cantidad de problemas, tan diferentes y en tantos ámbitos, que es imposible resolverlos todos. Quizá tienes una carga de cosas que te pesan o que dudas, y como piensas que el problema son esas cosas, buscas una solución parcial para cada una. Aquí se ve la mirada holística, la mirada iluminada del Curso: todo es lo mismo. El único problema es pensar que estás separado, que estás en conflicto.
Es un mensaje tan simple y tan claro que cuesta creerlo. Pero si llegamos al origen de todos los problemas, vamos a descubrir la solución a todos los problemas. Lo que después vemos manifestado en infinidad de formas tiene la misma raíz.
¿Cómo practicar la lección 79 hoy?
Hay algo realmente maravilloso hacia el final de la lección: en las sesiones de práctica más cortas que el Curso nos pide, ya no se trata de hacerlas de manera estructurada como antes. Empezamos a entender lo que es el entrenamiento mental que propone y las hacemos por necesidad, porque son necesidades que tenemos de sanarnos. Esto es lo que te propongo:
- Cada vez que aparezca un problema, no busques una respuesta afuera: ve a tu interior y encuéntrala allí.
- Pregunta: ¿cuál es el problema? Y después: ¿cuál es la solución?
- Observa la preocupación que está de moda en tu mente: eso que te atañe, eso que temes que falle, lo que no sabes si va a funcionar o lo que temes expresar por la reacción del otro.
- Reconoce que, sea lo que sea, es un problema de separación.
- Ve uniendo esas partes separadas, esa mente fragmentada, a través del perdón. Puedes apoyarte en perdonar en 3 pasos: observar, esperar y no juzgar.
Y no te dejes engañar por la forma en que se manifiestan los problemas. Cada vez que surjan, repite: permíteme reconocer este problema para que pueda ser resuelto.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no escuchas ninguna respuesta?
Hay algo fantástico en el Curso, y es que te aclara que, aunque nuestra mente lineal quizá no lo comprenda, el problema que estás creando ya está resuelto en la mente de Dios. Por eso, cuando preguntas, no estás pidiendo algo para hacer en el futuro sin saber si lo harás: estás pidiendo una respuesta que ya se nos ha dado. Así funciona la voz del Espíritu Santo: llega una respuesta de algo que incluso no ha ocurrido en el tiempo, porque esa voz ya sabe exactamente lo que necesitas. Cómo reconocerla lo cuento en preguntar es el 5 %: cómo escuchar al Espíritu Santo.
Por eso uno tiene que entregarse, escuchar esa voz en el día a día y disponerse con el corazón a recibir la respuesta. En el momento en que la escuchemos, vamos a encontrar la única solución necesaria para nuestra paz interior. Si hoy no escuchas nada, no lo tomes como un fallo: sigue haciendo la pregunta. Mañana seguimos con la lección 80, que reconozca que mis problemas se han resuelto.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

