Lección 80: Tus problemas ya están resueltos
«Sí, pero…» ¿Cuántas veces, después de que algo parece aclararse, aparece un «pero» y luego otro y otro? Tu mente sigue girando y no se detiene. Hoy el Curso te propone ir más allá de tu mente individual. Llega después de la lección 79, donde reconocimos que el único problema es la separación, y da el paso siguiente.
¿Qué significa «Que reconozca que mis problemas se han resuelto»?
El Curso nos pide ir más allá de nuestra mente individual para entender que en la mente de Dios no hay en absoluto ningún problema. Todos los problemas son generados por nuestras ideas de separación; por eso ya están realmente resueltos. De hecho, el despertar espiritual es reconocer esa solución, esa única solución que ocurre cuando entregamos la parte de la mente que crea los problemas: el ego, nuestro egoísmo, nuestro miedo, nuestra frustración.
Para eso hace falta una práctica muy consciente, y es muy provechosa. Es muy simple: hay un problema y una solución. No gires más en falso en tu mente. Puedes seguir diciendo «está bien, pero…», y van a venir peros y más peros, y la mente seguirá girando. Si te interesa ver quién habla en esos «peros», lee qué es el ego según el Curso.
¿Por qué sigue girando la mente en falso?
Porque nos engañamos. El Curso te lo repite cada tanto: este es el tiempo de la honestidad. Seguimos pensando que hay muchos problemas, que no sabemos cómo se van a resolver; la mente se va al futuro y vienen las dudas y los miedos. Honestidad es reconocerlo.
Y honestidad también es mirar con perspectiva. Ese universo que ves por la ventana o en una noche estrellada es tan perfecto, y nosotros, como un puntito en un lugar muy específico de un planeta lejano, empezamos a tener miedo de cosas realmente insignificantes. Por eso una de las primeras lecciones señalaba que mis pensamientos no significan nada. Esta es la clave de la salvación: un solo problema, una sola solución. Mientras la mente siga en problemas infinitos, vamos a tener que atender uno a uno y vamos a seguir generando más y más.
Hay además una consecuencia para los demás. Cuando no reconoces esto y sigues generando problemas, te encuentras con un hermano o una hermana y no puedes ayudarlo, porque eres tú quien está pidiendo ayuda. La forma de ayudarnos, sanarnos y unirnos en la única mente que hay —la mente de Dios, que es también nuestra mente, no una mente externa— es reconocer que el único problema es pensar que estamos separados.
¿Cómo practicar la lección 80 hoy?
No hace falta entender la parte metafísica. Basta con hacer la práctica que propone el Curso y escuchar:
- Mírate con honestidad: reconoce dónde tu mente sigue pensando que hay muchos problemas distintos.
- Cuando la mente empiece a girar con sus «peros», deja de girar en falso y recuerda que hay un solo problema.
- Lleva esta frase en el bolsillo mental durante todo el día: un solo problema, una sola solución.
- Escucha la voz del Espíritu Santo en tu mente y siéntela en el corazón.
Te lo explico como lo plantea el texto: en el momento en que surgió la idea de la separación en el Hijo de Dios, cuando empezamos a sentirnos separados y a crear sociedades, culturas, ideas y filosofías de separación, ya se dio la respuesta. Esa respuesta no ocurrió en el tiempo: apenas apareció el problema, apareció la solución. El Espíritu Santo existe como la respuesta de Dios a la separación, y su función es unir al Hijo de Dios con Dios, reconocer que todo es una unidad. Si quieres aclarar quién es, lee el Espíritu Santo está en tu mente.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Cuando lo escuchas en tu mente, lo sientes en el corazón y empiezas a percibir ese milagro, aparece la paz interior y una profundidad nueva, fruto de haber recibido la voz de Dios. Es algo que todavía es un poco raro en este mundo, pero ya hay mucha gente empezando a trabajarlo, a sentirlo y a sanarlo. Y hoy nos toca a nosotros.
Si hoy sigues sintiendo dudas, tómalo con calma y repite la frase de la lección una vez más. Mañana empezamos un nuevo repaso con la lección 81, que repasa la 61 y la 62. Hoy es un día de milagros y es un día bendito.
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