Lección 78: Milagros en lugar de resentimientos
Piensa en alguien. No lo busques: el nombre ya apareció, ¿verdad? Esa persona que todavía te genera una molestia, una inquietud, un poco de enfado, una exigencia. Hoy el Curso te pide algo que parece absurdo: que la veas como tu salvador. Llega después de la lección 77, tengo derecho a los milagros, y es un canto a la vida y al amor.
¿Qué significa «Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos»?
Esta lección es un canto a la vida, al amor y a esa inversión de pensamiento que vamos haciendo cada día. Te explica algo que quizá para nosotros todavía es nuevo y extraño, porque no sabemos que funciona así. Te pide que dejes aparecer el nombre y que mires lo que sientes: un poco de odio, un enfado, una exigencia, una emoción que se vive como molestia. Y luego te dice: ve más allá.
Ahí el Curso empieza a mostrarte cómo funciona la mente de un salvador, una mente inocente. En esa persona con la que todavía hay resentimiento es donde no estamos viendo al Hijo de Dios, ese hijo perfecto, creado perfecto. Quizá la otra persona tampoco te está viendo a ti así; no importa por ahora. Si el resentimiento pesa mucho, te ayudará leer el resentimiento lo pagas tú: 3 preguntas para soltarlo.
¿Por qué esa persona es tu salvador?
Porque aquí se ve, una vez más, la conexión entre las mentes: la mente es una. En la medida en que reconoces que esa persona es tu salvador y la liberas de todo el resentimiento guardado, se liberan ambos. No te liberas tú solo. Quédate tranquilo: la ciencia en algún momento lo va a ir descubriendo —de hecho ya se está descubriendo— y, cuando perdonas, la otra persona también experimenta esa liberación, porque estamos conectados.
Cada resentimiento obstaculiza tu visión. En lugar de ver a ese ser de luz que hay, miramos con ojos que todavía ven desde el pasado. Y siempre se te va a venir a la mente alguien con quien aún queda algo por limpiar. Esa persona es tu salvador porque te permite completar tu función: el propósito del perdón, que es dejar atrás todo para ver con ojos limpios y amorosos. Cuando ya no haya resentimiento y experimentes esa liberación, ahí es donde llega el milagro. Por eso es un curso de milagros.
¿Cómo practicar la lección 78 hoy?
La lección te detalla bastante bien el trabajo. Esto es lo esencial:
- Deja que aparezca el nombre de la persona con la que todavía sientes molestia.
- Observa todo lo que ha ocurrido en el pasado con ella y ve pasándolo por alto, liberándolo poco a poco.
- No dejes que tu vista se detenga: cuando algo te moleste y quieras dejar de mirar, atraviesa el resentimiento y ve más allá, para abrirle la puerta a algo diferente.
- Busca la salvación en la persona que más cariño te despierta, y sobre todo en las relaciones donde todavía hay un conflicto o una lucha sin perdonar.
- Escucha la voz del amor mientras lo haces.
Si el resentimiento viene de un daño grave, acompáñate también con un profesional: el perdón no sustituye ese cuidado. Y para recorrer el proceso paso a paso, tienes perdonar en 3 pasos: observar, esperar y no juzgar.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Si puedes perdonar a cada una de las personas que han pasado por tu vida, tu mente queda libre: libre para recibir la paz de Dios, para darla y para compartir todo lo que has encontrado en tu interior, que es un silencio maravilloso. Aunque hoy no sientas todavía el milagro, estás deshaciendo resentimientos que aún quedan por deshacer, y eso ya es el trabajo.
Mañana seguimos con la lección 79, que reconozca el problema para que pueda ser resuelto. Bendita lección la de hoy: practícala con el corazón y con mucho amor.
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