Lección 92: La luz y la fortaleza son una
¿Alguna vez tuviste un momento de silencio, de paz real, y a los pocos minutos todo volvió a su lugar, con las dudas y el «esto es muy difícil»? Esa vuelta no significa que lo hiciste mal. La lección 92 lo explica, y lo hace después de la lección 91, donde veíamos que los milagros se ven en la luz.
¿Qué significa «la luz y la fortaleza son una»?
Una vez más, de esa forma tan creativa que te invita a mirar en tu interior, el Curso te habla de la debilidad y de la fortaleza. Te vuelve a explicar lo mismo de otra manera, porque sabe que el ego a veces desaparece un momento, reconoces un instante de silencio, de paz, pero vuelve a aparecer. A eso el Curso le llama debilidad.
Y es fácil caer en ideas de impotencia: esto es muy difícil, todavía no lo entiendo, no soy suficiente, no me animo. Es el miedo a no poder, a no liberarme por completo del miedo. Es un juego que ocurre en nuestra mente, y el Curso te muestra que la debilidad siempre está separándose y viviendo de apariencias. Para conocer mejor ese juego, te dejo qué es el ego según el Curso.
¿Por qué creemos que se ve con los ojos y se piensa con el cerebro?
Porque en esta época lo damos por hecho. Más adelante se sabrá que era un falso hecho de nuestra forma de ver, pensar que la visión, la luz, sucede con los ojos del cuerpo o que nuestros pensamientos están en el cerebro. La lección te da un ejemplo hermoso: es como encender un fósforo y pensar que estás alumbrando el sol. El cerebro no piensa nada y los ojos no ven nada: lo que verdaderamente ve es la mente.
La visión de la que habla el Curso no es física. No se trata de ver más luz porque es de día y menos porque es de noche; esta visión es luz siempre, y no tiene que ver con la hora. Es empezar a ver tu verdadero Ser. Y esa idea de que cuesta, o de que no puedes, o de que no entiendes lo que el Curso explica, es otra máscara, otro bloqueo que vas a atravesar para reconocer el milagro de la vida. Si te interesa el origen de esos pensamientos, lee quién es el yo que piensa.
¿Cómo practicar la lección 92 hoy?
El Curso te propone dos sesiones con los ojos cerrados. Te las cuento paso a paso:
- Cierra los ojos del cuerpo y relájate.
- Pide a la verdad que te muestre cómo hallar el lugar donde se encuentra tu Ser.
- No crees la luz, no la imagines ni la visualices: lo que se te pide es ir directo a la fuente.
- Deja a un lado, por ahora, a ese pequeño ser que crees ser, con tu nombre, tu personalidad y tu historia.
- Busca el Ser que compartimos, el que está más allá de los pensamientos individuales y nos une.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Cambia lo que buscas. La luz que eres no crece ni decrece, y no depende de ti, sino de la fuente de vida que sembró luz en todo. Lo que se te pide es que la veas y la reconozcas. Y entonces no buscas algo especial en ti, sino lo que compartes con toda la mente de Dios. Ahí empiezas a reconocer la unicidad, en lugar de querer sentirte especial, diferente o muy avanzado en el camino espiritual: solo reconoces lo que ya eres, y ahí no hay espacio para el ego. Es una lección que rompe muchos paradigmas de esta época, y por eso el Curso se toma el tiempo de explicarte a qué visión, a qué luz y a qué fortaleza se refiere. Esa fortaleza está en ti igual que en cualquier fuente de vida.
Si hoy no sientes nada, no cambia lo que eres; es solo la máscara de la debilidad, y se disuelve con práctica. Si el desánimo pesa mucho, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 93, la luz, la dicha y la paz moran en mí.
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