Lección 91: Los milagros se ven en la luz
Te pasa que miras todo con atención y aun así sientes que algo se te escapa. Como si lo importante estuviera ahí delante y no lo vieras. Esta lección parte de esa intuición. Llega después del repaso de la lección 90 y nos dice algo que, leído por primera vez, parece una locura.
¿Qué significa «Los milagros se ven en la luz»?
Hoy seguimos con las lecciones, ya pasado el segundo repaso, y lo que dice esta es realmente increíble. Lo primero es que reconocer el milagro es solamente un reconocimiento en la conciencia. El milagro siempre está ahí. No es que de pronto empiezas a tener visión y entonces aparece: el milagro ya estaba. Lo único que cambia es tu conciencia de la vida y de ti mismo, y eso es lo que el Curso te va mostrando con otro sistema de pensamiento.
Por eso Jesús te dice algo así: si te dijera que lo que no ves está ahí, te parecería una locura. Y te lo explica así: cuando ves con los ojos del cuerpo, eso es oscuridad. Hay que ver más allá, con el ojo interno. Si quieres entender mejor ese primer paso, te dejo qué es un milagro según el Curso.
¿Por qué cuesta tanto ver más allá de los ojos del cuerpo?
Porque seguimos pensando que lo que vemos con los ojos es real. Hoy hasta la ciencia se acerca a esto: si miras la materia cada vez más de cerca, pasas el átomo, llegas a cosas más pequeñas, a los fotones, y los fotones son luz. La base de lo que llamamos materia es algo que todavía no comprendemos, y lo que vemos es solo una porción que vibra a una frecuencia muy lenta.
Un poco más adelante, la lección te dice algo tan poderoso como esto: «tú no eres un cuerpo». Y te deja la pregunta ahí: si no eres un cuerpo, ¿qué eres? Todo el constructo del ego proviene de creer que somos cuerpos: de querer sanar el cuerpo, de luchar por los cuerpos, de poner los cuerpos en un lugar o en otro. Si no soy el cuerpo, ¿qué es lo que cambiaría? Para ahondar en esa pregunta, puedes leer quién soy yo realmente.
¿Cómo practicar la lección 91 hoy?
El trabajo de hoy es cerrar los ojos y hacer las prácticas de diez minutos que te propone. Te lo resumo en pasos:
- Siéntate, cierra los ojos y relaja la mente poco a poco.
- Repite la idea del día y hazte la pregunta: si no soy el cuerpo, ¿quién soy?
- Observa sin forzar nada y deja que, en la medida en que tu mente se relaja, empiece a llegar la luz.
- Reconoce que no se trata de negar el cuerpo, de luchar con él ni de culparlo: se trata de ver quién eres.
- Lee el texto de la lección más de una vez, toma alguna nota y trata de visualizar lo que dice para comprenderlo.
¿Qué cambia cuando la practicas y si no ves nada?
Lo que el Curso busca es que tengas una experiencia diferente, una en la que puedas decir: «yo lo observé, yo lo reconocí». Así empiezas a reconocer los milagros cotidianos y entiendes que no es que los milagros no estuvieran antes: tu conciencia estaba bloqueada, identificada por completo con la materia. Y lo que somos es tan grande, tan amoroso, tan ilimitado y tan poderoso, que merece el esfuerzo de mirar.
Por eso las lecciones de estos días son para eso: para reconocer esos milagros y esa verdad, no para acumular información. Te invito a tomar el texto como una práctica viva: léelo despacio, anota lo que te toque y vuelve a él cuando la mente quiera irse otra vez a lo que ven los ojos.
Si hoy no ves luz alguna, no te presiones: ni la imagines ni la fuerces, solo repite la práctica. Y si esta pregunta te remueve algo muy fuerte, busca también acompañamiento profesional. Mañana continuamos con la lección 92, la luz y la fortaleza son una. Hoy es un día para empezar a ver el milagro en la luz que somos.
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