Lección 110: Nunca hubo separación
Te sientas a practicar y la mente te trae todo de golpe: tu historia, lo que te falta, lo que tienes que hacer y lo que no. Parece imposible dejar eso a un lado aunque sea por unos minutos. La lección 110 llega después de la lección 109, «Descanso en Dios», y te pide justamente eso: olvidar por un momento quién crees que eres para descubrir quién eres. Repite el título de la lección 94, «Soy tal como Dios me creó», y hoy nos toca practicarlo de nuevo, con lo que ya has recorrido.
¿Qué significa «Soy tal como Dios me creó»?
En los primeros párrafos, el Curso te explica algo enorme: si esto es así, alcanza para liberar absolutamente todo. Sana el pasado y libera el futuro, porque reconoces el único instante que existe, el presente, completamente inmaculado, libre, amoroso e indiferente a nuestras ideas de separación. Completamente indiferente.
Y de ahí sale lo que más me gusta de esta lección: si es real que eres tal como Dios te creó, nunca ha habido separación entre tu mente y la mente de Dios. No nos toca pensarlo, nos toca descubrirlo. Ahí empiezas a entender lo que se llama el sueño del Hijo de Dios, que eligió separarse y empezó a soñar. Si quieres profundizar, puedes leer qué es la separación según el Curso.
¿Por qué no basta con aprender la frase?
Porque una frase aprendida es solo eso. Te lo digo con claridad: no juegues con las lecciones a aprender la frase. Si no hay práctica, no estás entendiendo nada, porque no lo estás reconociendo. Son solo palabras girando en tu mente. A esta altura quizá ya reconoces la diferencia entre los pensamientos que van y vienen y la certeza que empieza a asentarse en tu interior. Esa certeza es la que quiero que sigas.
Tampoco hay nada que esperar. Todas las añoranzas y todas las esperanzas fueron solo otra capa dentro del sueño. Hoy no tienes que fabricar nada, ni imaginar nada, ni siquiera buscar; aunque si necesitas buscar, hazlo. Solo te sientas y observas lo que ya es.
¿Cómo practicar la lección 110 hoy?
Estos son los pasos que da la lección:
- Siéntate y repite «Soy tal como Dios me creó».
- Mantén esa afirmación fija en la mente.
- Olvida por un momento toda tu historia personal, lo que crees que eres y lo que tienes o no tienes que hacer.
- Busca en tu mente al Ser, el santo Hijo de Dios que está ahí. ¿Dónde va a estar si no es en tu mente?
- Obsérvalo en tiempo real, sin escribirlo ni pensarlo: es tu propio Ser, y siempre está en ti.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Lo que cambia es que dejas de conocer al Ser como concepto y empiezas a verlo. Vas a descubrir el ser que somos, no el que pensamos, el que fingimos, el que pretendemos ni el que soñamos. Cuando lo encuentres, quizá te pongas a llorar de alegría y digas: era tan simple, era tan obvio, si siempre estuvo en mí. Lo único que hiciste fue reconocer que eres tal como Dios te creó y silenciar tu mente. Así de simple puede ser el despertar espiritual, y más también. Puedes ver sus etapas en las 5 etapas del despertar espiritual.
Y al verte a ti mismo, empiezas a ver a los demás: así vamos reconociendo que somos un solo Ser. Si hoy no encuentras nada claro, no lo fuerces: vuelve a la frase y a la quietud, sin fabricar. Es una lección milagrosa y de despertar, para que el Cristo que hay en nosotros hable y este cuerpo sea un canal de comunicación de Dios. Mañana comenzamos los repasos con la lección 111, el repaso de la 91 y la 92.
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