Lección 127: No hay otro amor que el de Dios
Crees que por fin lo entendiste, y de pronto vuelve la duda y vuelve la confusión. A todos nos pasa. Esta lección habla justamente de esa falta de comprensión de lo que es el amor. Llega después de la lección 126, donde vimos que lo que das te lo das a ti.
¿Qué significa «No hay otro amor que el de Dios»?
En esta lección seguimos desaprendiendo. Y por momentos te habrá pasado que piensas que lo entendiste, después vuelves a dudar, y no es ni más ni menos que por esta todavía falta de comprensión de lo que es el amor. Jesús te explica de manera muy simple que no hay diferentes formas de amar: no puedes amar a una persona de una forma y a otra de otra, eso no es amor. Dentro de esta inversión de pensamiento que hace el Curso, esa palabra que usábamos de pronto se define de una forma diferente, totalmente relacionada con la verdad, con lo que es Dios y con lo que somos.
Quizá sientas que hay relaciones que van y vienen: a una persona la quieres más y de repente te sientes alejado. Eso no es amor. El amor es la pulsión del universo, una pulsión de atracción donde, más que dar amor, nosotros somos amor. Es nuestra esencia, y por eso el Curso te dice que el amor no tiene opuestos: no puedes amar y después dejar de amar. Si te toca soltar un vínculo, quizá te acompañe cómo soltar a alguien que amas sin dejar de amarlo.
¿Por qué dejar de pensar el amor como algo que se hace?
Quizá nos sirva salir de esa idea activa de «te amo», como si el amor fuera una acción o algo que se ve. El amor es lo que somos, y lo que somos es Dios en esencia. Cuando empezamos a entender esto, vemos el amor ya no como el acto de reunión temporal de dos personas, sino como la esencia en la cual puedes reunirte con alguien, pensar en alguien o conectar con alguien, y saber quién eres. No puede haber diferencia entre lo que eres y el amor. Para profundizar, mira quién es Dios, más allá de la palabra.
Por eso nuestra búsqueda siempre es conocer quiénes somos y no perdernos en lo temporal. Lo temporal es parte de ese mundo creado humano, donde un día hay una ley y otro día esa ley ya no vale, donde se descubre algo nuevo y después resulta que no era así. Eso no tiene nada que ver con lo que son el amor y la verdad.
¿Cómo practicar la lección 127 hoy?
Una parte de la lección te dice que la práctica de hoy consiste en liberar de tu mente todas las leyes que todavía crees obedecer.
- Libera de tu mente las leyes que todavía crees obedecer, en relación a tu familia o a lo que sea. Cualquier ley que elijas obedecer no existe en lo absoluto, y no la haces real por obedecerla.
- Si tienes que cumplir algún reglamento, lo cumples: hay un pacto social. Pero encuentra en tu interior que no tienes que obedecer nada, y suelta la culpa y la sensación de opresión o de encierro.
- Piensa en personas y reconoce que son parte de ese amor.
- Suelta las viejas ideas de lo que no es el amor, y la idea de que tienes que obedecer para poder amar a otro.
- Descansa. Empieza a sentirte libre.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si vuelve la confusión?
Un ser que está amando de manera infinita no necesita reglas restrictivas, porque no puede hacerle daño a nadie cuando se conoce. Entenderás que eres completamente libre, y con tu libertad se expande la libertad de otros. Todavía a veces no entendemos el poder que tenemos de traer la luz a este plano. Hoy dejamos el pasado atrás, porque el pasado no existe en absoluto: el amor real es eterno, fue, es y será. Hay una frase del Curso que me encanta: «las leyes del amor no dejan de funcionar porque estés dormido». El amor es lo que somos.
Hacia el final, la lección habla de un mundo recién nacido que aún se encuentra en su infancia: ese nuevo mundo que empiezas a reconocer irá teniendo cada vez más armonía y más expansión. Si hoy vuelve la duda, no es un retroceso: seguimos desaprendiendo. Y si lo que sientes es un dolor intenso, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 128, El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.
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