Lección 177: Repaso, eres uno con tu Fuente
Llevas meses leyendo una frase por día y ahora, en este tramo, ya casi no queda texto. ¿Qué queda? Una clave que se va a ir profundizando: empezar a vivir la experiencia de tu verdadero ser. No del ser pretendido, ni del buscado, ni del ansioso, ni siquiera del que tiene esperanza. Llegas aquí desde la lección 176, donde dimos nuestra bendición.
¿Qué repasa la lección 177?
Repasa la lección 163, «La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre» y la lección 164, «Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente». Empezamos con los ojos cerrados y la frase de cabecera. Si quieres, pon tus manos en el corazón y siente ese latido de vida; debajo del latido, la vida que emerge. Todo lo que late es temporal, pero la energía de vida a través de la cual el corazón late es la energía divina.
¿A qué se refiere «la muerte no existe»?
Con cuidado, porque es una frase fuerte. Jesús no está hablando de tu cuerpo físico ni de tu mente egoica o individual: todo eso es temporal. Se refiere a un ámbito más profundo, un nivel de conciencia sagrado, que vas reconociendo día a día y donde no hay muerte. Y «el Hijo de Dios es libre» no se refiere a tu familia, a tu trabajo ni a tus ideas políticas, sino a lo que eres como extensión del Creador. Eso es lo que permanece.
Todo lo demás es temporal. Si hoy te compraste la casa de tus sueños, disfrútala mientras estés en un cuerpo físico, pero no te apegues. Estamos aquí para encontrar lo que trasciende lo temporal. Si este tema te remueve un miedo fuerte o una pérdida reciente, busca también acompañamiento profesional. Y sobre el Hijo de Dios, tienes por qué no es arrogante creer que eres parte de Dios.
¿Qué significa ser uno con tu Fuente ahora?
La palabra «ahora» no es casual: siempre ocurre en el presente. Pero más allá de la palabra, la lección apunta a una decisión que tomas en conciencia: reconocer la unidad con aquello que es tu fuente. Y nunca está de más recordar aquella hermosa frase del libro de texto: «tú no te has creado a ti mismo». Puedes observarlo con los ojos cerrados o abiertos: solo puedes crear la imagen que tienes de lo que percibes, afuera o adentro, pero el ser que está vivo aquí y ahora no lo estás creando. Reconocerlo es pasar a la apreciación de la vida, a la gratitud, y directamente al reconocimiento de lo que eres.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 177 hoy?
- Siéntate, cierra los ojos y repite la frase de cabecera.
- Pon tus manos en el corazón y siente el latido y, debajo de él, la vida que emerge.
- Recuerda que tu cuerpo y tus ideas son temporales y que eres, además, extensión de tu Creador.
- Observa que tú no te estás creando: reconoce esa vida con gratitud.
- Quédate centrado en la frase todos los minutos que sientas.
Mañana seguimos con la lección 178, el repaso de la 165 y la 166. Si quieres ir más hondo en lo que eres, lee por qué la iluminación es tu estado natural.
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