Lección 176: Repaso, bendice todo lo que pasa
Un arte marcial pide repetición. Quien escribe tiene que escribir y escribir; quien estudia matemática, hacer fórmulas y más fórmulas. ¿Por qué esperarías otra cosa de tu mente? Este repaso llega después de la lección 175, donde aprendimos a dar lo recibido, y empieza recordándote que esto es un entrenamiento.
¿Por qué el Curso es un entrenamiento?
Todo lo que hacemos en la vida lo es. Y si quieres limpiar tu mente y encontrar la verdad, con el tipo de mente que tenemos, que se basa en la repetición, tienes que entrenarte. Por eso es tan importante comprender cómo funciona la mente en este plano. Por eso, en la antigüedad, los monjes meditaban durante horas, años y a veces décadas: la base es poner todos los días tu granito de arena. Hoy tenemos un libro que nos ahorra tiempo, pero eso no quita que debamos darle esta cuota de entrenamiento tan profunda. Si te falta un punto de partida, mira qué es meditar de verdad y cómo empezar.
¿Qué repasa la lección 176?
Repasa la lección 161, «Dame tu bendición, santo Hijo de Dios» y la lección 162, «Soy tal como Dios me creó». La frase de apertura no habla del Dios que aprendí ni del amor que yo pensaba que era amor: habla de la esencia de tu propio ser. Cierra los ojos y observa tu faz, lo que el libro llama la faz de Cristo, tu verdadero rostro. No el rostro físico: el rostro divino, el rostro amoroso, el rostro de Dios.
¿Por qué Jesús te pide tu bendición?
Imagina a Jesús pidiéndote tu bendición. ¿Por qué lo haría? Porque es un juego: este ser iluminado sabe que necesita la tuya para experimentarla, ya que somos la misma mente. No es falsa humildad ni es arrogancia. Para experimentar la bendición hace falta la tuya. Hoy es un día para dar tu bendición a todo lo que te rodea y a todo lo que te pase, aunque tu mente individual o histórica no entienda por qué sucede.
Y la segunda lección, «Soy tal como Dios me creó», dice algo muy claro: no como quieres ser ni como esperas ser. Nada que ver con tus ansias personales, tu búsqueda individual o tus ideas. Todo eso es parte del juego de la vida y no se rechaza, pero no es tu verdadero ser. Día a día vamos sacando capas de prejuicios e imágenes, y Dios deja de ser un ídolo para ser tu esencia. Sobre esa pregunta, tienes quién eres realmente.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 176 hoy?
- Repite la frase de apertura y asiéntate en ella.
- Cierra los ojos y observa tu faz, tu verdadero rostro.
- Da tu bendición a lo que te rodea y a lo que te pase, aunque no lo entiendas.
- Repite «Soy tal como Dios me creó» y suelta los ropajes y el maquillaje que le pusiste a tu ser.
Si hoy no sientes nada especial, recuerda que es entrenamiento, y entrenar es volver. Mañana seguimos con la lección 177, el repaso de la 163 y la 164.
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