Lección 162: Sigues siendo como Dios te creó
Creías que ya lo habías soltado: aquella situación, aquella emoción, aquella relación que se repite. Y de pronto vuelve. ¿Hiciste algo mal? No. Después de la lección 161 y el símbolo del hermano, la lección 162 te recuerda lo único que no se ha movido nunca de su sitio.
¿Qué significa «Soy tal como Dios me creó»?
Es una frase que ya conoces, porque la lección 94 y la lección 110 la trabajaron antes, y se va a repetir a medida que escalemos en profundidad. Cada vez notarás más. Y atención: a veces parece que liberaste un bloqueo y regresa. Es porque todavía no está trascendido; hay una pulsión egoísta a volver a esa relación, a esa sensación, a esa emoción o a esa situación que se repite.
Por eso hay que reconocer desde dónde decimos la frase. Puedes crear la historia que quieras, imaginar lo que quieras, soñar con lo que quieras, incluso ayudar a muchas personas, y siempre sigues siendo tal como Dios te creó. No es una idea nueva y más bonita: es tu verdadera realidad. Puedes pasar por muchas relaciones y cambiar de ideas, y eso no se mueve.
¿Por qué necesitamos recordarlo una y otra vez?
Porque es un trabajo de recuerdo: volver a ser seres cuerdos, salir de nuestro estado de demencia y conectar con la cordura. Más allá de lo que yo pueda pensar, opinar o interpretar, sigo siendo tal como Dios me creó. La lección te dice que no hace falta agregar otras frases; esta ya es suficiente para liberarlo todo, si la tienes presente en cada conversación, en cada situación y en cada acción.
Y cuando lo reconoces, te conviertes en un salvador para otros, porque los demás ven en ti a Dios, pueden espejarse, encontrarse y abrir su corazón. Así se produce la salvación: cada uno es espejo del otro y todos empezamos a reconocernos como un solo ser. Es la abstracción total de ayer. Imagina un océano del que sacas una gota con un gotero: mientras está dentro parece separada, pero sigue siendo agua, con los mismos componentes. Lo mismo nos pasa: el único componente que nos compone a todos es Dios. Si quieres ahondar, lee por qué toda la creación es inocente.
¿Cómo practicar la lección 162 hoy?
- Pon la frase en un lugar visible, al alcance de tu mirada, de tu pensamiento y de tus sentidos.
- Repítela sin agregar otras frases.
- Recuérdala en cada conversación, en cada situación y en cada acción, una y otra vez.
- Cuando vuelva un bloqueo, o un pensamiento, una opinión o una interpretación, vuelve a la frase: sigo siendo tal como Dios me creó.
- Hazlo con disciplina, por amor a tu propio despertar y a tu paz interna.
¿Qué cambia cuando mantienes este recuerdo?
Con esta frase mantenemos nuestro nivel de conciencia y el ego ya no tiene dónde agarrarse: no hay un pensamiento más tentador. Es la tentación máxima, reconocer que somos en Dios. Y no es que el pensamiento sea mágico: es que tu mente empieza a mirarse a sí misma y a reconocerse como parte de Dios. A partir de ahí llegan tantas revelaciones, tantos milagros y toda la bendición de la vida.
Si hoy no notas nada especial, no lo tomes como un fallo: la práctica es recordar, no producir una sensación. Para saber más sobre quién eres de verdad, puedes leer ¿quién soy yo realmente?. Mañana seguimos con la lección 163, donde descubrimos que la muerte no existe. Gracias, gracias, gracias.
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