Lección 175: Repaso, da lo que recibiste
¿Qué Dios te enseñaron? Muchos crecimos con un Dios humanizado, un Dios egoísta, con características mucho más parecidas a las que podría tener cualquiera de nosotros que a las de un creador infinito. Este repaso, que llega después de la lección 174, donde nos quedamos en Su presencia, te propone mirar otra cosa.
¿Quién es el «yo» de «eso es lo que soy yo»?
Cierra los ojos y siente la frase de cabecera: Dios es solo amor y, por ende, eso es lo que soy yo. Un Dios que crea a todos desde el amor incondicional, que no tiene forma, ni tiempo, ni lugar, que es omnisciente, omnipresente y todopoderoso. Y ese «yo» no es el yo de tu nombre: es el «Yo soy el que soy». Estás encontrando el yo que está más allá de tu historia personal, de tus miedos y de tus dudas: el yo del conocimiento de Dios, el verdadero yo, en un estado crístico, iluminado, santo. Si la palabra Dios todavía te genera ruido, mira quién es Dios, más allá de la palabra.
¿Por qué dar lo que ya recibiste?
Este repaso reúne la lección 159, «Doy los milagros que he recibido» y la lección 160, «Yo estoy en mi hogar. El miedo es el que es un extraño aquí». La primera la puedes tomar muy directa y literal. Ya nos acercamos al sexto mes de trabajo y hemos recibido milagros. Para acrecentar tu dicha, tu conocimiento y tu sabiduría, hay un punto en que tienes que empezar a dar eso que has recibido.
¿De qué forma? De la forma en que lo recibiste, con las palabras con las que lo recibiste. Hay una forma única de enseñar ese milagro, y es la tuya. Cuando das el milagro que recibiste, se abren nuevos milagros en tu vida. Te cuento algo muy breve de mi vida: tuve un estado meditativo en el que experimenté una paz profunda y un éxtasis muy intenso, y ahí dije «quiero enseñar esto». Así empezó todo mi camino espiritual. Primero lo recibí, y de ese milagro nació la pulsión de darlo. Sobre este círculo hay más en por qué al dar también recibimos.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 175 hoy?
- Cierra los ojos y repite la frase de cabecera un par de veces, hasta asentarla en tu corazón.
- Siente ese yo que está más allá de tu historia personal.
- Reconoce lo que has recibido en este camino y que hay una forma de darlo que es solo tuya.
- Recuerda que estás en Dios, vives en Dios y respiras en Dios: este es tu hogar, y el miedo es el extraño.
- Al terminar de leer, quédate un momento en silencio interno, centrado en cualquiera de estas frases.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Si comprendes que estás en Dios, que Dios es amor y que, a su imagen y semejanza, eres eso mismo, ya no dudas de que este es tu hogar. Y si hoy el miedo aparece, recuerda que es el que no pertenece aquí. Mañana seguimos con la lección 176, el repaso de la 161 y la 162.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

