Lección 160: El miedo es el extraño aquí
Un pensamiento te dice «¿podré hacerlo?», otro «quizá esto no es para mí», otro «¿y si me sale mal?». Suenan convincentes. Pero, ¿quién está hablando ahí? Después de la lección 159, donde dimos los milagros que recibimos, la lección 160 te hace justo esa pregunta.
¿Qué significa «Yo estoy en mi hogar. El miedo es el extraño aquí»?
Es una lección muy profunda para observar. Quiero que mires en tu mente, un momento, esa personalidad creada, esa máscara: una identidad con un cuerpo, una cultura, un idioma. Yo podría decirte mi nombre, el año en que nací, el lugar donde viví; pero ese personaje no existe. No eres tu nombre, ni un número de documento, ni un cuerpo. Tu verdadero ser no tiene nombre. Y entonces, ¿quién es el extraño aquí?
Tu ser está conectado a todo y a todos, en todos los niveles del universo. Por eso la lección te dice que, si tú eres real, el miedo no puede ser sino una ilusión. Ni uno solo de tus miedos ha sido real nunca. Si quieres recorrer más a fondo ese camino, tienes por qué el miedo no se enfrenta, se mira y se suelta.
¿Por qué el miedo nos parece lo normal?
Porque después de miles de años de humanidad parece natural. El miedo está creado para que el cuerpo sobreviva: es una técnica física, no es lo que eres. Por eso el título de la lección es tan preciso: lo raro no es tener conciencia de Dios o sentir amor; lo extraño es el miedo.
Basta con que hagas un ejercicio: recuerda todos los pensamientos de miedo que has tenido y fíjate si alguno te dio algo. Ese extraño que habla en tu mente, ese loro que habla y habla y no dice nada, es lo que el Curso llama el pequeño yo, tu falsa identidad. Para entenderlo mejor, mira qué es el ego según el Curso.
¿Cómo practicar la lección 160 hoy?
Es una lección de indagación en tu propia mente. Estos son los pasos:
- Observa un momento tu personalidad creada: tu nombre, tu historia, tu cultura.
- Pregúntate: si me libero del nombre y de mi historia, ¿quién soy?
- Cada vez que aparezca un miedo, o cualquier pensamiento tonto de los cotidianos que te quitan la paz, pregúntate: ¿quién es el extraño aquí?
- Recuerda que o tú eres real o el miedo es real: las dos cosas no pueden serlo.
- Haz el trabajo con un miedo concreto. Si entiendes cómo liberar uno, entiendes cómo liberarlos todos.
Este trabajo es de discernimiento interno, y lo tienes explicado en la práctica de indagación paso a paso.
¿Qué cambia cuando te haces esa pregunta?
Cuando respondes a quién eres y reconoces al extraño, abres tu mente y la voz de Dios empieza a hablar a través de ti. Ya no eres un ser egoísta basado en un cuerpo y en un aprendizaje terrenal, sino alguien que experimenta un mundo físico con la mente centrada en el infinito. Por lo menos vives un instante en que el cielo aparece de manera clara. Eso es lo que llamamos paz interior, el éxtasis del amor, de la quietud y de la paz; no el de una experiencia hormonal.
Si hoy el miedo te desborda, acompáñate también de un profesional; esta lección no sustituye ese apoyo. Mañana seguimos con la lección 161, donde pedimos la bendición de un hermano. Por hoy, quédate con una sola pregunta: ¿quién es el extraño aquí?
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