Lección 174: Repaso, estás en Su presencia
Terminas de leer, miras el reloj y ya estás de pie, rumbo a lo siguiente. ¿Y si el ejercicio de verdad empezara justo ahí, cuando se acaban las palabras? Después de la lección 173, donde nos hicimos a un lado, este repaso te invita a quedarte.
¿Qué repasa la lección 174?
Repasa la lección 157, «En Su Presencia he de estar ahora» y la lección 158, «Hoy aprendo a dar tal como recibo». La lección de hoy es muy breve, así que puedes leerla primero y entrar enseguida en la práctica. Su frase de cabecera es la que nos acompaña estos días: Dios es solo amor, y por ende eso es lo que soy yo.
¿Por qué quedarte más tiempo en silencio?
Te invito a que, cuando termines de leer, permanezcas en ese estado diez, quince, veinte minutos, media hora, una hora: el tiempo que realmente sientas. Recuerda que estamos yendo más allá del tiempo; el tiempo es solamente un canal para trascender el tiempo mismo, y la práctica de hoy lo muestra. Si tienes que ir a algún lado después, pon un temporizador. Si no, cierra los ojos y deja que tu mente sea guiada.
Mientras lees, deja que estas palabras ingresen en tu interior y reconoce que es tu voz la que las dice en tu interior, tu voz la que las recibe y tu mente la que las abraza. Si te cuesta aquietarte, aquí tienes cómo serenar la mente para encontrar a Dios.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 174 hoy?
- Lee la lección, que es muy breve.
- Cierra los ojos y siente la vibración de la frase en tu interior; que puedas integrarla.
- Siente la presencia divina: estás en ella ahora, tal como dice la lección 157.
- Reconoce el amor que surge de esa presencia y date tiempo para que la experiencia llegue a tu interior.
- Olvídate por un momento del tiempo del reloj y permanece, con temporizador o sin él.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Estás, una vez más, en un instante santo, en un instante presente, viviendo en la presencia. Y es en esa presencia donde la voz de Dios habla en tu interior. La lección 158 lo resume: al recibir esta presencia es como puedes reconocerla y como puedes darla. Ese es el momento en que reconoces que Dios es solo amor y que eso es lo que eres.
Si hoy tu mente se mueve mucho, vuelve a la frase y quédate un rato más. Para sostener el hábito, puede ayudarte qué es meditar de verdad y cómo empezar con cinco minutos. Mañana seguimos con la lección 175, el repaso de la 159 y la 160.
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