Lección 173: Repaso, hazte a un lado
Llevas semanas repitiendo la misma frase y, si te soy sincero, hay días en que suena a palabras sueltas. Pues este repaso no te pide entender más: te pide dejar que baje. Llega después de la lección 172, el repaso de la 153 y la 154, y tiene una consigna simple: hacerse a un lado.
¿Qué repasa la lección 173?
Repasa la lección 155, «Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino» y la lección 156, «Camino con Dios en perfecta santidad». La frase de cabecera de estos días es «Dios es solo amor y por ende eso es lo que soy yo», y yo te la propongo como un mantra que puedes ir incorporando a tu día a día.
Si tienes un rato, repítela y deja que ingrese. Vas sintiendo la profundidad a la que toca en tu interior, cada vez más hondo. La palabra Dios se va desarmando, la palabra amor se va desarmando, y aparece un reconocimiento en tu propia mente de aquello a lo que apuntan. Fíjate que el Curso escribe Amor con mayúscula: lo usa como sinónimo de Dios. Ahí empiezas a reconocer el amor que hay en ti y, con él, a Dios en tu interior, esa divinidad que llevas dentro.
¿Qué significa caminar con Dios si tu cuerpo está quieto?
Este caminar no se refiere al movimiento de los pies ni de las piernas. Se refiere al camino que haces de manera constante, instante a instante. Por eso, cuando cierres los ojos y observes tu interior, mira ese camino aunque tu cuerpo esté inmóvil.
Y lo de hacerse a un lado es lo que deberíamos hacer en cada lección, por lo menos en las que apuntan directo a esta experiencia profunda: dejar que tu mente se corra para que la voz de Jesús, nuestro hermano mayor, pueda guiarnos. Es la palabra de un ser totalmente liberado que, sin embargo, está en nuestra mente para ayudarnos a liberarnos. Si quieres conocer mejor ese vínculo, tienes quién es Jesús en el Curso y por qué es tu guía.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 173 hoy?
- Repite la frase de cabecera cada vez que tengas un rato y deja que entre sin apuro.
- Siente hasta dónde toca en tu interior y deja que las palabras Dios y amor se desarmen.
- Cierra los ojos y observa el camino que haces instante a instante, aunque tu cuerpo esté quieto.
- Hazte a un lado para que la voz que te guía pueda reconocerse en ti.
- Date el tiempo: busca ese nuevo nivel de entendimiento del que habla la introducción de este tramo.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Empiezas a desarmar la ilusión en beneficio de la salvación del Hijo de Dios, en beneficio de la liberación de toda la mente humana. Así cada uno de nosotros cumple su papel, y a través de esta práctica nos liberamos juntos del tiempo.
Si hoy todavía lo sientes como palabras, no pasa nada: la profundidad llega con la repetición, no con el esfuerzo. Mañana seguimos con la lección 174, el repaso de la 157 y la 158.
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