Lección 302: Donde había tinieblas, hoy hay luz
Imagina que entras a una habitación oscura y el corazón se te acelera. Te quedas parado en la puerta imaginando lo que podría haber adentro. ¿Y si lo único que hiciera falta fuera recordar que ya llevas la luz encendida?
Esa imagen resume la lección 302, Donde antes había tinieblas ahora contemplo la luz, que sigue a la lección 301, Y Dios Mismo enjugará toda lágrima. Te lo digo sin rodeos: esto es básicamente un resumen de todo el camino espiritual.
¿Qué significa «donde antes había tinieblas, ahora contemplo la luz»?
Si podemos entender esta frase hoy y observarla de manera sistémica, en cada situación, habremos entendido el trabajo del curso, que consiste en implementar este sistema en cada situación. Es el camino del perdón. Donde antes había tinieblas, ahora contemplo lo que realmente está ocurriendo y lo que realmente soy.
La lección lo dice así: nos habíamos olvidado del hijo que Dios creó; miramos a nuestro hermano, miramos nuestra mente, imaginamos, y en lugar de ver lo que realmente era, pusimos delante una imagen. Eso es lo que el libro de texto llama ídolos. Ahora vemos que las tinieblas son producto de nuestra propia imaginación, y que la luz está ahí para que la contemplemos.
¿Por qué cuesta tanto ver la luz?
Porque la luz es siempre presente, y nosotros solemos vivir en la historia. Toda esa película, todas esas tinieblas, estaban basadas en ver el pasado y no lo que somos. Hay un momento en que la historia deja de interesarnos: qué hice ayer, qué no hice ayer, qué tengo que hacer mañana. Anota en tu agenda todo lo que necesites, pero con la conciencia totalmente puesta en el presente.
Presente significa luz, presente significa verdad, y el presente es el tiempo en el que encontramos a Dios. Por eso el Hijo de Dios solo puede ser reconocido en el ahora. Para eso no hay que imaginar, ni soñar, ni especular, ni teorizar, ni filosofar. Solo ver lo que imaginamos y soltarlo.
¿Cómo practicar la lección 302 en cada situación?
Te propongo hacerlo como un método, porque el curso pide que sea sistemático:
- Cuando te perturbe una situación o una persona, nota la imagen que pusiste delante: lo que imaginas que pasó, que pasará o que significa.
- Reconoce que esa película está hecha de pasado y de imaginación, y que la mente tiene también la capacidad de generar tinieblas.
- Suéltala sin asustarte. Si hay una habitación oscura, entra con tranquilidad, porque tienes la luz encendida.
- Vuelve al presente y repite la frase: «donde antes había tinieblas, ahora contemplo la luz».
- Quédate con ese amor que, como dice la lección, nos espera mientras nos dirigimos a Dios y al mismo tiempo marcha a nuestro lado mostrándonos el camino.
Ese amor nada teme, nada sufre, nada imagina, y ni siquiera tiene que perdonar nada. El trabajo de hoy es un trabajo magnífico: reconocer la luz que somos.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Cambia a quién esperas. En lugar de buscar a alguien que me ilumine, encuentro la luz que puede iluminar a cualquier persona que se acerque a mi vida, a cualquier ser que la vida me traiga hoy como espejo, porque nos va a traer esos espejos. Como dice el manual para el maestro, hay personas que están esperando que enciendas tu luz para ir a reflejarse en ella. La luz que tu hermano está esperando es la luz que eres.
Si hoy sigues viendo tinieblas, no significa que lo estés haciendo mal. Significa que todavía hay imágenes por soltar, y el camino del perdón es justamente ese soltar. Si lo que te pesa es un sufrimiento intenso, un acompañamiento profesional puede ser un buen complemento de la práctica.
Esta es una lección bendita. Mañana seguimos con la lección 303, Hoy nace en mí el Cristo Santo.
Si quieres profundizar, mira qué es el perdón de verdad y cómo reconocer al ego, que es quien arma esas imágenes con el pasado. Lo importante es que no necesitas pelear con la oscuridad: la oscuridad no se combate, se ilumina. Por eso insisto en que esta frase no es una idea bonita para leer una vez, sino algo para llevar a cada conversación, a cada recuerdo y a cada preocupación del día. Cada vez que la apliques, estarás repitiendo el camino completo del perdón en pequeño.
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