Lección 303: Hoy nace en mí el Cristo
¿Cuándo puede nacer algo nuevo en ti si no es ahora? Muchas personas esperan un momento ideal, una experiencia fuerte o un cambio de vida para sentir que despiertan. La lección 303 dice justo lo contrario: Hoy nace en mí el Cristo Santo. Hoy, en este instante, en el que eliges que nazca.
Llegamos a ella desde la lección 302, Donde antes había tinieblas ahora contemplo la luz, y quiero que nos demos este espacio para reconocer lo que nos pide.
¿Qué significa que hoy nace en mí el Cristo?
Quiero recordarte que Cristo es una palabra, y que más allá de la palabra lo que está renaciendo es la conciencia de nuestro ser. Cuando yo elijo, ese nacimiento ocurre. Ese nacimiento es mi despertar, y es donde descubro el Cristo que soy.
La lección es muy poética y muy hermosa. Da la bienvenida al Hijo del Padre porque viene a salvarnos del ser malvado que fabricamos: ese ser que lucha, que está en conflicto, que lastima a otros, que hiere. Ya lo conocemos. Y entonces nos dice que el Hijo es el ser que Dios nos dio, es lo que somos en verdad. Hoy nuestro trabajo es ver lo que somos en verdad.
¿Por qué cuesta reconocerlo?
Porque nos acostumbramos a la imagen que fabricamos y la tomamos por la realidad. El renacimiento es el paso de una conciencia que se ha dormido a una conciencia que despierta y se reconoce como hija de Dios, ni más ni menos. Y al hacerlo descubre pureza, liviandad, libertad y poder: poder de crear y poder de amar.
El libro de texto lo expresa diciendo que el amor se extiende hacia afuera porque no puede ser contenido. ¿Qué significa eso en la vida diaria? Que ese amor que hay en ti se extiende en cada situación, en cada palabra, en cada mirada y en cada momento que te das. No tienes que fabricarlo: tienes que permitir que se extienda.
¿Cómo practicar la lección 303 hoy?
Estos son los pasos que te propongo:
- Empieza el día eligiendo conscientemente: «hoy nace en mí el Cristo santo». Es una decisión, y esa decisión es la práctica.
- Recuerda que no estás creando algo nuevo, sino descubriendo el verdadero ser que eres, el hijo del Padre.
- Lee con calma el texto de la lección, que es una invitación a que se acallen los sonidos terrenales y los panoramas que estás acostumbrado a ver. Pide que Cristo deje de ser un extraño aquí, porque hoy renace en ti.
- En cada situación, extiende ese amor en una palabra, en una mirada, en un gesto.
- Al final del día, honra y agradece. Abraza ese Hijo del amor que eres y agradécelo.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si no sientes nada?
Lo que cambia es que empiezas a reconocer en cada hermano una porción de Dios. Eso es lo que vimos con el segundo advenimiento: el momento en que el Hijo de Dios se reconoce como Hijo del Padre y reconoce a cada hermano como parte de Dios. Estamos ya cerca de la recta final del libro de lecciones, con unos dos meses de práctica por delante, y es el momento de observar a Cristo, reconocerlo y permitirle nacer en cada situación y en cada instante. Es el ministerio que elegimos: ser ministros de la luz.
Si hoy no sientes nada, no pasa nada. El renacimiento no depende de una emoción especial, sino de una elección que puedes repetir tantas veces como la olvides. Elegir de nuevo ya es renacer. Si estás en una etapa de mucho sufrimiento, apóyate también en un profesional que te acompañe.
Mañana seguimos con la lección 304, Que mi mundo no nuble la visión de Cristo. Mientras tanto, te bendigo y te agradezco por estar acá.
Para acompañar esta práctica, puedes leer quién eres realmente y por qué la iluminación es tu estado natural y no un premio para santos. Cuando hablo de que el Cristo nace hoy, no hablo de algo lejano ni de un logro que se gana tras años de esfuerzo: hablo de la decisión de este momento. Puedes tomarla por la mañana, repetirla al mediodía cuando el día se complica y volver a ella por la noche. Cada vez que la tomas, la identidad que fabricaste pierde un poco de peso y la que eres en verdad se hace más evidente.
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