Lección 307: Mi voluntad no es el conflicto
Quieres una cosa y, al mismo tiempo, algo en ti quiere lo contrario. Te propones soltar y te aferras; dices que confías y vigilas cada detalle. La Lección 307 de Un Curso de Milagros, «Abrigar deseos conflictivos no puede ser mi voluntad», habla de esa división y de lo que hay más allá.
¿Qué significa la Lección 307 de Un Curso de Milagros?
Para entenderla, te invito a volver un momento al texto sobre el segundo advenimiento, que es muy profundo. Después de hacer las lecciones y de entregarnos a la voz del Espíritu Santo, el curso dice que el segundo advenimiento marca el fin de las enseñanzas del Espíritu Santo y abre el camino hacia el juicio final. Ese juicio no es un castigo: es el juicio de Dios, que determina que somos inocentes, hijos de Dios y creadores, y que podemos ocupar el lugar que nos corresponde en el reino de los cielos.
A veces ese reino queda lejano porque las tradiciones religiosas nos lo mostraron como algo remoto. Nos toca reconocerlo en nuestra vida de hoy. Mientras el Espíritu Santo nos guiaba del miedo al amor, de la culpa al perdón, del conflicto a la paz, trabajábamos con opuestos. Ahora empezamos a reconocer la única voluntad: «sólo tu voluntad, Padre, me puede hacer feliz». Viene de la lección 306, donde buscamos solo el regalo de Cristo.
¿Por qué cuesta tanto entregarse a esa voluntad?
Porque el libro de texto repite que la voluntad del Padre es tu voluntad y tu voluntad es la del Padre: la voluntad es una. Pero la lección añade algo desafiante: para recibir lo que solo Dios puede dar, debo aceptar lo que su voluntad dispone para mí. Eso significa entrega, entrega a una sabiduría. Y no suena fácil para el punto de conciencia en el que estamos.
Te lo cuento desde mi experiencia con el curso: de pronto algo en mi interior me lleva hacia un punto, hasta donde ya aprendí; y hay algo más profundo, que ya no tiene ese nivel de dualidad o de aprendizaje, y lo que baja es preciso. Esa es la voluntad de Dios. Ya no se trata de dudar ni de buscar con esfuerzo, sino de que se acabe la duda y reconozcas con certeza que esa voluntad es exacta a la tuya.
¿Cómo practicar la Lección 307 hoy?
- Lee la lección completa, con su oración, y no solo un trozo.
- Date un espacio de silencio y sumérgete en un estado donde el conflicto es imposible: la visión de Cristo.
- Nota que alguien puede estar en conflicto a tu alrededor, o pueden pasar cosas en el mundo, pero en tu interior ya no hay pelea porque miras con ojos de perdón.
- Reconoce, más allá de tu voluntad consciente, una voluntad que te guía hacia la dicha, la paz interior y el amor infinito.
- Repite la idea del día: abrigar deseos en conflicto no puede ser mi voluntad.
Para sostener esa mirada, te puede servir revisar cómo se practica el perdón paso a paso.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Esa voluntad que te guía quizá no sea tu voluntad consciente, pero cuando la sigues reconoces que sí era la tuya: lo notas por el nivel de felicidad, de dicha, y sobre todo por la liberación que produce. Es hacia donde vamos apuntando; nos quedan unos dos meses de lecciones, y es momento de alinearnos con la voluntad del Padre. Las lecciones siguen y seguimos aprendiendo, pero hoy es el día de puntualizar esto.
Si hoy no sientes más que ruido, no te castigues. Nuestra mente puede aparentar que esto es lejano, pero el curso repite que ya ha ocurrido y que el tiempo no existe. Quédate con la práctica, aunque sea unos minutos. Y si el conflicto interno te desborda, busca acompañamiento profesional. También te puede ayudar leer por qué la paz interior es tu estado natural. Mañana, la lección 308 sobre el único tiempo que existe.
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