Lección 346: La paz de Dios me envuelve
Escuchas una queja, a alguien le duele algo, tu propio cuerpo está cansado, y todo parece pedirte atención. La lección de hoy te propone dónde ponerla. Llega después de la lección 345, donde ofrecimos milagros, y nos lleva de lleno a la paz.
¿Qué significa «Hoy la Paz de Dios me envuelve»?
Hoy ponemos la mente en todo lo real. Y, como ya habrás ido viendo, esto no es un escape del mundo, es una liberación del mundo. El énfasis está en ver lo único que existe y conectar con la paz de Dios. El libro empieza con esas frases famosas: nada real puede ser amenazado, nada irreal existe. En el estado de sabiduría de esas frases, lo único que queda es la paz de Dios.
La lección comienza con una oración: «Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas». Es el trabajo que venimos haciendo; los milagros van corrigiendo nuestra percepción. Después dice que no ando en pos de cosas temporales y que por eso ni siquiera las veré.
¿Qué hago con lo que pasa a mi alrededor?
Vas por la vida, alguien se queja, alguien tiene un malestar, quizá sientes tu cuerpo un poco cansado. No se trata de negarlo. Simplemente no vamos a poner la atención allí: la ponemos en lo real, en lo que no puede ser amenazado. Las cosas del tiempo pertenecen al tiempo, y cuando la mente ya no está apegada a ellas puede centrarse en la eternidad. El resto se mueve a tu alrededor y las situaciones aparecen, pero tu atención queda en la ley del amor. Si lo que te pasa es un malestar fuerte, busca también acompañamiento profesional; poner la atención en la paz no reemplaza eso. Para aprender a observar tu mente sin tensión, tienes la mente alerta y cómo se practica.
¿Cómo practicar la lección 346 hoy?
Estos son los pasos:
- Al despertar, repite la frase y reconoce que los milagros corrigen tu percepción.
- Date un momento para cerrar los ojos y reconocer la paz que está ahora en ti. Quizá mientras la lees, ya la sientes.
- En cada situación del día, observa que la paz sigue ahí y que no va y viene: siempre está.
- Si tienes que hacer algo, hazlo; si tienes que ir a algún lado, ve. Pero hazlo desde la conciencia de eternidad.
- Al llegar la noche, recuerda únicamente la paz de Dios.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si aparece una pataleta del ego?
Vives un día completo con la mente centrada en lo único eterno, y ahí es donde ocurren los milagros. Si aparece una pataleta egoica, no pasa nada: lo que vamos a reconocer es que es algo pasajero, que aparece y desaparece. Por eso es una ilusión, un espejismo. Para aquietarte y reconocer esa paz, puedes leer la paz interior no es una emoción: es tu estado natural y el silencio entre dos pensamientos. Mañana seguimos con la lección 347, donde vemos de dónde viene la ira.
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