Lección 86: Repaso, el plan de Dios es el tuyo
¿Cuántas veces te diste la cabeza contra la pared esperando que una persona, una cosa o una situación te salvara? Este repaso 86 sigue a la lección 85 y trae dos ideas que a veces se nos escapan por el vocabulario. Voy a tratar de que las entiendas en su profundidad.
¿Qué es «el plan de Dios para la salvación»?
Es la idea de la lección 71. Uno puede preguntarse: ¿de qué me habla con el plan de Dios? Mientras seguimos bloqueados, nos cuesta entender que, como nuestra mente y la de Dios son la misma mente, el plan de Dios es exactamente tu plan. Escucha bien esto, porque puede cambiar cómo entiendes estas lecciones cuando habla de la voluntad de Dios. Si todavía tienes otro plan, ese es el plan de la percepción falsa.
Esa lección habla de haber buscado la salvación en tantas personas, cosas y situaciones. Y cuántas veces nos hemos dado la cabeza contra la pared, porque no estaba ahí. Has proyectado, has buscado relaciones, te has enamorado, entre comillas, proyectando en otra persona todo lo que esperas de la vida, y sigues buscando y buscando. ¿Cuándo se termina eso? Eso se llama demencia: buscar la salvación en un lugar que está fuera de mi mente. Si quieres ver cómo esto se juega en las relaciones, está lo que cuesta soltar en la dependencia emocional.
¿Cómo reconozco la voz de Dios y la del ego?
Cuando escuchas la voz de Dios en tu interior, esa es tu verdadera voz. La otra, la del ego, es una voz aprendida, una voz cultural que vive dentro del espacio-tiempo. La voz de Dios es eterna y siempre te da la respuesta perfecta. Así como se la ha dado a maestros hace miles de años y sigue siendo válida, la respuesta que te llega cuando escuchas el plan de Dios es una respuesta eterna. Puedes ahondar en cómo escuchar tu voz interior.
¿Por qué abrigar resentimientos es un ataque a ese plan?
Eso dice la lección 72. ¿Qué significa? Que cuando hay un resentimiento te estás atacando a ti mismo. No lo vemos porque todavía lo vemos de forma dual, como si atacáramos algo que está afuera. El Curso explica que las ideas no abandonan la fuente: si tengo la idea de que puedo ser atacado y genero un ataque, lo experimento yo, en mi propia fuente.
Imagina que tu mente tiene su propio disco rígido, como una computadora, su propio procesador. Si ahí instalas un virus, el virus está en tu procesador. Los resentimientos son, en última instancia, un intento de escapar de la verdad que somos: amor incondicional. Pero son ilusorios. La voz del ego, la de la lucha y del ataque, solo trata de sostener algo que está destinado a disolverse. Si quieres comprenderlo mejor, te recomiendo qué es el ego según el Curso.
¿Cómo practicar este repaso hoy?
- Ve a tu interior y escucha: cuando sientas mucho amor y mucha paz, esa es tu voz.
- Si aparece la voz de la lucha o del ataque, reconócela como la voz del ego y no le sigas el juego.
- Nota dónde has buscado la salvación afuera, en personas o situaciones, y devuélvela a tu mente.
- Cuando surja un resentimiento, recuerda que lo estás experimentando tú y toma la decisión de liberarte de él.
- Mira a los hermanos que lleguen hoy a tu vida como inocentes, igual que todo lo que te rodea.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Quizá veas la palabra Dios y pienses en algo externo. Pero ese plan es el tuyo y el mío, el plan que nos une y nos recuerda que somos hermanos, santos, amorosos e inocentes. Así nos mostramos unos a otros la verdad, empezamos a entender quiénes somos, a abrazarnos y a sanarnos a través de cada uno de los hermanos que hoy lleguen a tu vida. Si un resentimiento te desborda, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 73 y 74.
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