Lección 87: Repaso, tu voluntad es la luz
¿Conoces a alguien que, si le ofrecieras una paz hermosa, un amor infinito y una conexión preciosa con todos, te dijera que no? Piénsalo un momento. Ese es el punto de partida del repaso 87, que continúa después de la lección 86, con dos lecciones muy hermosas.
¿Qué significa «Mi voluntad es que se haga la luz»?
Es la idea de la lección 73. El Curso va entrenando nuestra mente para que reconozcamos que eso que hemos llamado la voluntad de Dios, y que ha aparecido como algo externo, es exactamente mi voluntad. De ahí viene la liberación, la salvación y el amor que experimentamos cuando empezamos a reconocer lo que es el ego: su ilusión, que está hecho a base de miedo, de ataque y de la idea de que podemos morir.
Imagina un ser que no puede morir y que ve a otro que piensa que sí puede, y lo ve sufriendo. ¿Qué le diría? Ahí quizá podemos entender un poco mejor este libro: ¿qué le diría a alguien que tiene miedo y cree que va a morir, un ser que sabe que somos eternos y amorosos? Jesús te dice hoy que su voluntad es que haya luz, y que esa es la paz; aquí se encuentra la verdadera percepción. Si quieres conocer más sobre Él, tienes quién es Jesús en el Curso. Todavía quizá encontremos personas bloqueadas, y nosotros lo hemos sido, pero esta semilla de vivir en la luz y de amarla está en cada uno de nuestros hermanos.
¿Cómo practicar «estás en la luz junto conmigo»?
Dentro de las frases de práctica hay una que me encantó y que te recomiendo. Es la segunda: dices el nombre de una persona y después dices «estás en la luz junto conmigo». Observa qué vas sintiendo cuando empiezas a reconocer en tus hermanos, y a poner en tu mente, que están en la luz junto a ti. Ahí empezamos a hermanarnos, a reconocer que somos uno y a tener una percepción clara de la conexión que hay entre nosotros, incluso una intuición. Para completarlo, mira por qué rechazar al otro es rechazarte a ti.
¿Qué quiere decir «No hay más voluntad que la de Dios»?
Es la lección 74. Una vez más, el Curso te invita a observar. Date un tiempo para dejar que estas palabras corran el significado que aprendiste en tu infancia, y empieza a sentir su significado en tu interior. Puedes incluso caminar por la calle, mirar a tu alrededor y observar, en cada brisa, en cada árbol, en cada rama, en cada persona y en cada encuentro, que ahí hay una voluntad.
Si no lo vemos, podemos tener miedo, ponernos a la defensiva o querer atacar al otro. Pero no es una voluntad material. Nosotros no somos materia, estamos experimentando la materia. Por eso nuestra mirada debe ir más allá, atravesarla y encontrar la voluntad que también vive en la materia, pero sobre todo en esa mente santa que somos.
¿Cómo practicar este repaso hoy, y qué cambia?
- Di el nombre de una persona y añade «estás en la luz junto conmigo»; observa lo que sientes.
- Toma un tiempo para observar «No hay más voluntad que la de Dios» y deja que su significado se asiente en ti.
- Sal a caminar y mira alrededor: la brisa, un árbol, una rama, las personas que encuentres.
- Mira más allá de la materia y busca la voluntad que hay en ella.
- Conecta tu voluntad con la de Dios y reconoce que siempre apunta hacia la luz.
Es un trabajo muy hermoso para empezar a conectar con algo diferente y amoroso. Si hoy no sientes nada especial, repite el ejercicio con otra persona, sin presión. Y si un miedo fuerte te acompaña, busca también apoyo profesional. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 75 y 76.
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