Lección 88: Repaso, la salvación ya ocurrió
¿Cuántas leyes tienes en la cabeza sobre cómo deberían tratarte, cuántas horas de descanso mereces, cómo debería ser tu trabajo, tu pareja o tus padres? Este repaso 88 llega después de la lección 87 y nos lleva a mirar algo esencial del Curso.
¿Qué significa «La luz ha llegado»?
Es la idea de la lección 75. Dentro de ese párrafo, y sobre todo si algo resuena fuerte en ti, el Curso dice que la salvación es una decisión que ya hemos tomado. Lo que haces al reconocerlo es, a ver si lo podemos entender, recordar algo que está destinado a ocurrir; o mejor dicho, más allá del espacio-tiempo, ya ocurrió. La salvación ya está en tu interior y ya la estás experimentando.
Quizá no somos conscientes todavía y nos seguimos experimentando como seres duales, como cuerpos físicos, como seres en pugna y con miedos. El Curso dice repetidas veces en el texto que es un libro para ahorrar tiempo, porque en la eternidad ya estás salvado. Esto tienes que sentirlo en tu corazón. Dentro del tiempo podemos seguir extendiéndonos, luchando y buscando la salvación afuera. Y el Curso te dice que ya ha llegado y que estás corriendo en la oscuridad hacia ningún lado. Reconocerlo es liberarnos. Si quieres profundizar, mira por qué sanar ocurre ahora.
¿Qué leyes me gobiernan realmente?
Así llegamos a la lección 76: no me gobiernan otras leyes que las de Dios. Fíjate en las leyes que hay en tu mente de cómo debería ser todo: cómo te deberían tratar, cómo debería ser el trabajo, cuántas horas de descanso te mereces, cómo debería ser tu conexión con el cuerpo, tu pareja, tus padres. ¿Cuántas leyes has creado? ¿Cuántas has cambiado, saltando de una a otra? El Curso te dice, una vez más, que estás pataleando en el vacío.
Esas leyes no funcionan en Dios, no tienen entidad. Son leyes de la separación, de ver a la otra persona como un cuerpo, de querer corporizarla y sentar la culpabilidad en su cuerpo. Y de repente nada de eso existe: no importa cuánto culpes a otro, no importa lo que el otro o tú hayan hecho, la inocencia sigue ahí, porque eso es lo que somos. Para esto hay que hacer un trabajo fundamental: desarmar la idea de que somos un cuerpo físico. Cuando la ley de Dios llega a tu interior, lo sabes: tienes la certeza, sin duda. Te lo explico más en qué significa que el hijo de Dios es inocente.
¿Cómo practicar este repaso hoy?
Hoy es el momento de hacer este doble trabajo. Estos son los pasos:
- Recuerda que la salvación ya ocurrió: en Dios ya está hecha y estamos en la mente de Dios, aunque la vivamos como si fuera en el tiempo.
- Observa en tu día qué leyes te estás inventando sobre lo que otro debería decirte o hacer.
- Hazte una lista de todas las leyes que son leyes en tu vida. Por ejemplo, «el trabajo es dignidad» o «más vale pájaro en mano que cien volando».
- Mira esas leyes en tu vida cotidiana: algunas tienen sentido y otras ninguno. Es una ley del absurdo creer que más vale atrapar algo pequeño que tener el infinito.
- Nota cuáles te llevan a juzgar, a culparte, a tener miedo, a querer escapar de tu vida o a dudar de ti o de otros.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Esas son las leyes del ego, las leyes de la demencia. Hoy es un día fundamental para desarmar ese esquema reglamentario y egoísta, que va hacia la culpa, hacia el miedo a la vida y nos hace luchar contra lo que nos ocurre. Es un día de entrega, un día de amor y un día para reconocer que la luz ha llegado. Sobre cómo se ve ese ego, tienes qué es el ego según el Curso.
Si al hacer la lista aparece mucho dolor o culpa, ve despacio y, si hace falta, apóyate en un acompañamiento profesional. Mañana continuamos con el repaso de las lecciones 77 y 78.
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