Lección 89: Repaso, tienes derecho a milagros
Este es un curso de milagros. Entonces, ¿estás sintiendo ese milagro en tu vida cotidiana? ¿Lo estás viviendo, lo estás experimentando? Esa es la pregunta con la que empiezo el repaso 89, que continúa después de la lección 88.
Quizá ya te vas dando cuenta de que, más que un repaso, estas lecciones son una profundización. Es aplicar lo que escuchamos una primera vez y que después se abre la puerta para recibirlo de nuevo, con otro trabajo interno, con más profundidad y de una forma más práctica.
¿Qué significa «Tengo derecho a los milagros»?
Es la idea de la lección 77. Claro que tenemos derecho a experimentar milagros. Te recuerdo que el milagro es un cambio de percepción, donde empezamos a ver las cosas a través de una mirada inocente y santa. A veces esperamos un milagro desde afuera: que me llegue dinero, que me llegue una pareja perfecta, que me lleguen cosas. Y buscamos afuera, y buscamos afuera. Recuerda que el plan de salvación está en el interior. No hay afuera: todo lo que ves está ocurriendo en Dios.
Por eso, cuando buscas algo afuera siempre vas a tener que resentirte, luchar, pelear, sentir miedo y, en algún momento, perdonar. Esto ocurre siempre que buscamos afuera. Nunca vas a encontrar afuera nada que no esté adentro: esta es una ley fundamental de la mente. Ese derecho a los milagros está en nuestra propia mente. Te cuento más sobre esto en qué es un milagro según el Curso.
¿Por qué cuesta ver un milagro en todo?
En las aplicaciones prácticas el Curso dice que, si ves correctamente, vas a ver un milagro en todo: en la peor pelea, en la peor enfermedad, en todo. Lo que pasa es que queremos controlar la vida. Estamos en lucha con la vida, en lucha con esa voluntad que se expresa. Por eso tenemos que empezar a percibir de otra forma y reconocer que detrás de todo siempre hay un milagro. Si ya vives algo difícil, este cambio de mirada no borra el dolor ni reemplaza el acompañamiento de un profesional; es un lugar interno al que puedes volver.
De ahí viene la lección 78: que los milagros reemplacen todos mis resentimientos. Cuando no vemos el milagro de la vida, el que se nos da instante a instante, nos olvidamos de lo que dice el Curso: Dios te da todo y no hay nada que te falte. La única idea de falta o de carencia es una idea que nos hemos autoimpuesto. Cuando empezamos a soltar eso, soltamos también un resentimiento que, en última instancia, es hacia la fuente creadora. El perdón es entender que todo es perfecto, que el dolor es autogenerado y que la perfección vive en nuestro interior. Para practicar ese perdón, mira perdonar en tres pasos.
¿Cómo practicar este repaso hoy?
- Trae a una persona a tu mente y ponle su nombre.
- Deja la frase: que el milagro sea el que reemplace tu resentimiento hacia ella.
- No lo intentes por tu cuenta, desde tu mente separada y tus dudas: deja que el milagro llegue a través del Espíritu Santo.
- Deja que reemplace la idea de lucha y te muestre realmente quiénes somos.
- Mira cómo en toda situación está ocurriendo un milagro.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Reconocerlo es solo un cambio en la percepción, un cambio en la forma de ver. Lo que vas a ver va a ser lo mismo y va a tener la misma cualidad, pero algo en ti va cambiando. Dejas de ver cuerpos sueltos, separados y en lucha; dejas de tener miedo por la supervivencia de un cuerpo; empiezas a confiar, a entregarte y a fluir, con la facilidad que surge de esa luz que hay en tu mente, de esa honestidad profunda que hay en toda persona.
Si hoy no ves ningún milagro, no te preocupes: no se trata de producirlo, sino de dejar que llegue. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 79 y 80. Gracias, y bendita seas.
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