Lección 114: Repaso, no hay pensamientos privados
Hay algo que nunca le has contado a nadie: un pensamiento que guardas, una duda que no dices en voz alta por miedo a cómo te verían. ¿Y si ese secreto no fuera tan privado como parece? La lección 114 llega después de la lección 113, donde vimos que nadie se salva solo y nos lleva a mirar justo ahí.
¿Qué repasa la lección 114?
Es una lección muy hermosa para ir profundizando día a día, y quiero que veas algo que el Curso mismo te dice: mientras vas aprendiendo las lecciones, tus conceptos van cambiando. Cada vez estamos más profundos, desarmando mayores capas de ideas, de preconceptos y de juicios. Por eso es un entrenamiento. Repasamos la lección 97, «Soy espíritu» y la lección 98, sobre aceptar el papel que te corresponde en el plan de Dios.
Antes hacía falta meditar infinidad de horas, irse a un monasterio y hacer un trabajo de 24 horas. En esta época, en la que vivimos una apertura de conciencia tan grande, lo único que necesitamos es empezar a vivir el Curso. Por eso el libro te propone llevar una frase iluminada cada hora y cada media hora: se van deshaciendo todos tus miedos, tus dudas y tus conflictos en la medida en que ingresa la certeza.
¿Por qué no hay pensamientos privados?
«Soy espíritu» significa que, como hijos de Dios, no hay limitación en lo que podemos abarcar. Cada vez que temes algo, te sientes limitado o temes decir algo y expresarte, te estás viviendo como un ser egoísta, dubitativo y temeroso. Y te cuento algo: no hay pensamientos privados. En la mente de Dios todo está ocurriendo, y los secretos, por más que uno piense tenerlos, son el ámbito del ego.
Cuando un ser se abre por completo, experimenta tal libertad y tanto amor que se desarman muchos conceptos: antes uno se confesaba o le contaba el secreto a alguien. Hoy estamos descubriendo que lo único que podemos compartir es lo que realmente somos, y que en el espíritu todos funcionamos como un solo ser. Si lo que guardas te pesa mucho, busca también acompañamiento profesional. Y si quieres ver cómo se suelta una carga así, lee cómo reconocer y soltar la culpa.
¿Qué significa aceptar el papel que te corresponde en el plan de Dios?
Es simplemente hacer tu voluntad, pero no la voluntad que surge del miedo ni la que se queda en «lo hago o no lo hago». Es una voluntad que surge de la certeza y que lleva la salvación. Pasas a ser, como te dice más adelante otra lección, un ministro de Dios: alguien que lleva amor a todo lo que toca, a todo lo que piensa y a todo lo que siente. Ya no hay miedos ni dudas. Tu camino hacia ese lugar lo explico en qué significa ser maestro de Dios.
¿Cómo practicar la lección 114 hoy?
- Lleva una de las dos frases cada hora en punto y la otra cada media hora.
- Cuando temas algo, te sientas limitado o dudes de expresarte, recuerda «Soy espíritu».
- Desaprende la idea del secreto, de ocultarte y de tener miedo a expresar algo.
- Acepta tu lugar en el plan de Dios: hacer tu voluntad desde la certeza.
- Cuando aparezcan dudas, recuerda estas lecciones y reconoce que el egoísmo todavía puede ocupar una porción de tu mente.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Entrenas tu mente para liberar ese egoísmo y reconocer que todo es una unidad, un solo amor expandiéndose, y que todo lo que realmente puede expandirse es parte del ser. No se trata solo de palabras, sino de algo muy profundo: ese es tu lugar en la salvación, el lugar de cada uno de nosotros en esa expansión. Bendito día para entrenarnos en este amor y en este despertar bellísimo a la verdad que somos. Mañana seguimos con la lección 115, el repaso de la 99 y la 100.
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