Lección 115: Repaso, mi papel es esencial
Llevas varios días con preguntas dando vueltas: si lo estás haciendo bien, si te equivocaste, si otra persona se equivocó contigo. Hoy toca repaso, y te adelanto algo: este es un día de pura certeza. Viene después de la lección 114, el repaso de la 97 y la 98, y junta dos ideas que se completan: la lección 99, la salvación es mi única función aquí y la lección 100, mi papel en el plan de Dios es esencial.
¿Qué repasa la lección 115?
Te invito a que traigas las dudas que fuiste teniendo estos últimos días, porque la primera lección las toca de lleno. Esa función de salvación es perdonar todo lo que el Curso llama errores: todas las ideas ilusorias, la idea de que pudiste fallar, de que te pudiste equivocar, de que otro se pudo equivocar. Nada de eso existió nunca. Y aquí hay un secreto, por decirlo así: aunque todavía esté en tu mente, no existe. Tus dudas no son más que fantasmas en una mente que todavía está en la ilusión.
Por eso la función es la salvación: estamos perdonando las ideas egocéntricas, que son las que nacen de centrarnos en nuestro ego para pensar. Esos pensamientos realmente no existen. Dios es amor incondicional, la creación es amor incondicional, y hoy es momento de reconocerlo con certeza.
¿Por qué mi papel en el plan de Dios es esencial?
La segunda lección va conectada con la primera. A veces nos sentimos tan desvalorizados... pero como Hijo de Dios, cada uno tiene que cumplir su parte en la salvación. No te denigres: tu lugar es fundamental. No hablo del lugar que ocupas como persona que trabaja, estudia o tiene una familia, sino de tu lugar en el plan divino, en el plan de liberación. Si quieres mirar esto desde otro ángulo, te sirve lo que realmente es tu propósito en la vida.
Imagínate por un instante que eres un ser de pura energía luminosa que vive en una fuente constante de luz. Piensa en una lámpara de mesa con la llave apagada: mientras esa luz no se encienda, no se puede iluminar la mente como una unidad. Por eso tu lugar es esencial. Hasta que todos no nos encendamos en esa lámpara santa, todavía hay algo que falta dentro del Hijo de Dios y en este despertar completo.
Y recuerda que cada vez que enciendes esa luz hermosa que hay en ti, no iluminas solo a la gente que se cruza contigo durante el día. El Curso lo dice: también iluminas a personas que nunca vas a conocer en persona, a seres que no han nacido, a seres que ya no están en este mundo, porque lo que alumbra nuestra luz es la mente completa de nuestro ser.
¿Cómo practicar el repaso de las lecciones 99 y 100 hoy?
Haz los repasos de la mañana y de la noche, y mantén las dos ideas presentes durante el día. Estos son los pasos:
- Trae a la mente las dudas que has tenido estos días y recuerda que son fantasmas, no hechos.
- Repite la idea de la primera lección, «La salvación es mi única función aquí», y deja que perdone las ideas de error, tuyas y de los demás.
- Repite que tu papel en el plan de Dios es esencial. No te midas con tu trabajo ni con tu rol: piénsate como una luz que falta encender.
- Cierra los ojos y empieza a sentir tu conexión con el infinito. Si te sirve, con otras galaxias, con seres que no están encarnados, con seres que ni siquiera son humanos pero son parte de la vida. También con el perro de un parque o con una planta: todo vive en la mente de Dios y todo es vida.
- Enciende el interruptor de tu luz y quédate un momento ahí.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si no sientes nada?
Lo que ves es una porción infinitamente pequeña de un universo infinitamente inmenso, pero tu mente está conectada con el todo. Por eso es tan importante que empieces a acceder, o por lo menos le abras la puerta, a un plano metafísico. Si hoy no sientes demasiado, no lo tomes como un fallo: abrir esa puerta ya es el comienzo.
Lo que cambia es la certeza. Tu luz está alumbrando a seres que nunca vamos a conocer y que, de alguna forma, nos van a agradecer infinito, como nosotros agradecemos a todos los seres que nos alumbran por dentro cuando nos abrimos a ser guiados y a escuchar la voz del Espíritu Santo en tu mente. Hoy es un día profundo para centrarnos en el lugar que nos corresponde en el plan divino, que el gran Maestro Jesús nos explica de una forma tan simple para salir de la ceguera y de las dudas y empezar a descubrir quiénes somos. Mañana seguimos con la lección 116, el repaso de la 101 y la 102.
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