Lección 116: Repaso, tu voluntad es la de Dios
¿Alguna vez has dicho que sí a Dios mientras por dentro algo se negaba? Es muy común: tememos que su voluntad nos pida renunciar a algo que no queremos soltar, y entonces nos escondemos o aceptamos a medias. El repaso de hoy, que llega después de la lección 115, el repaso de la 99 y la 100, desarma justamente ese miedo con la lección 101, la voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad y la 102, comparto con Dios su voluntad de que yo sea feliz.
¿Qué es la dualidad y qué tiene que ver con la voluntad de Dios?
Hoy vamos a tratar de entender algo que a veces nos resulta todavía un poco críptico, porque nuestra mente está en dualidad: ve las cosas como si fueran dos. Es algo muy simple. Significa que en lugar de haber uno hay dos, que en lugar de ser uno somos dos y estamos separados. Fíjate cómo la sabiduría antigua, el Advaita, dice exactamente lo mismo desde el otro lado: advaita significa «no dos». Somos uno solo, a pesar de que todavía nos experimentemos en cuerpos.
Imagina que una célula de un órgano de tu cuerpo se sintiera sola y separada. Sin embargo está rodeada de otras células, interactuando, compartiendo energía, recibiendo la información que emite tu cerebro, tu corazón, tu mente. Se siente separada dentro de un cuerpo que funciona de manera orgánica y amorosa. Nosotros somos esa célula en el inmenso cuerpo de la mente de Dios. Si quieres ir más a fondo en esto, mira qué es la separación según el Curso.
¿Por qué nos da miedo la voluntad de Dios?
Por una vieja tendencia religiosa y egoica, donde la voluntad de Dios es distinta de la mía y lo que me pide es que sacrifique algo que no quiero sacrificar. Por eso le tenemos miedo, por eso a veces buscamos decir que sí mientras nuestro interior dice que no. Esto es esencial entenderlo: cuando descubres tu voluntad real, no la del ego, esa es exactamente la voluntad de Dios. No son dos voluntades. Cuando estás en estado de felicidad, tu voluntad es la misma que la de Dios.
No tienes que aceptar una voluntad externa, sacrificar algo o cambiar tu vida para adaptarte a un Dios que está en algún lado y te pide lo que no quieres hacer. Dios es la dicha infinita, no un ser que tiene una orden que debes acatar. Quizá te ayude también leer quién es Dios, más allá del señor enojado.
¿Cómo practicar el repaso de las lecciones 101 y 102 hoy?
- Recuerda las dos ideas durante el día: que la voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad y que la compartes con Él.
- Observa dónde todavía asocias a Dios con un sacrificio o con algo que se te pide desde afuera.
- Descubre qué es lo que más amor y plenitud te da. Ahí vas a entender lo que es la voluntad de Dios.
- Ve desarmando los esquemas aprendidos del ego que te llevan a sobrevivir, imponerte sobre otros, competir y dudar.
- Nota si se abre algo en ti, algo que se expande. Podemos llamarlo el corazón.
¿Qué cambia cuando la practicas?
En la medida en que liberas esos esquemas, sientes que algo se abre. Y cuando sientes plenitud y felicidad, eso es lo que la expresión «voluntad de Dios» significa dentro del Curso: es tu plenitud, tu felicidad, tu liberación. Eso es Dios, y es no dual.
Quizá sientas también un gran alivio, si todavía pensabas que tenías que resignar tu felicidad para acatar una voluntad externa. Lo que estamos haciendo es reconocer en nuestro interior la voluntad de todo este universo amoroso y santo que es la mente de Dios. Por eso hoy es un día para agradecer. Mañana seguimos con la lección 117, el repaso de la 103 y la 104.
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