Lección 117: Repaso, mereces la felicidad
Cuando piensas en ser feliz, ¿en qué piensas? Quizá en terminar algo que hace mucho querías terminar, o en conseguir un logro. Hoy el repaso te propone otra cosa. Llega después de la lección 116, el repaso de la 101 y la 102 y junta la lección 103, Dios al ser amor es también felicidad con la 104, busco únicamente lo que en verdad me pertenece.
¿Qué significa que Dios, al ser amor, es también felicidad?
Una vez más vamos a entrenarnos con estas lecciones y a recordarlas durante el día para integrarlas como algo esencial. Lo que vas a ir notando es que tu mente empieza a resonar en alineación con la mente de Dios y empiezas a recibir lecciones propias que también son santas. Quiero que lo observes, porque no se trata de generar una dependencia con las lecciones: son frases que apuntan a la verdad, y en la medida en que la descubres, se abre en tu interior y todo empieza a ser una lección.
El Curso te pide algo muy concreto: que asocies la felicidad al espíritu y la infelicidad al ego. Como todavía nos manejamos con palabras, que son símbolos de símbolos, la mente se confunde y piensa que la felicidad es conquistar algo, ganar algo para mí solo, o sea que está conectada con algún fenómeno egoísta. La palabra «felicidad» que tienes en español es exactamente lo que es el amor. Deja de usarla para darle de comer al ego y reconoce que cuando vibras en el amor de Dios, esa es la felicidad. Es mucho más profunda que la de terminar algo o conseguir un logro en este mundo.
Lo que estamos haciendo es renunciar al mundo del egoísmo y de la dualidad, y entender que la felicidad está siempre en la conexión con el todo. A ese todo lo llamamos Dios y también Amor, con mayúscula, como aparece en la lección. Si te preguntas por qué a veces ser feliz parece tan lejos, puedes leer por qué no puedes ser feliz y quién te la puede dar.
¿Por qué cuesta creer que lo que busco me pertenece?
La segunda lección profundiza la búsqueda hacia lo que tenemos por derecho propio. La felicidad y la paz interior son un derecho de todo ser que ha despertado. Nadie ha despertado en Dios y se ha sentido infeliz, ni ha tenido que sacrificarse, ni ha sentido que no lo merecía. El despertar siempre es hacia esta paz y hacia este amor.
Pero tenemos un patrón de desvalorización tan fuerte que a veces decimos: «¿La felicidad será para mí? ¿Me la mereceré? ¿Seré suficiente?». Todavía tenemos que empezar a entender que lo que descubrimos es lo que nos merecemos por derecho, lo que realmente somos y lo que siempre hemos sido.
¿Cómo practicar el repaso de las lecciones 103 y 104 hoy?
- Recuerda las dos lecciones durante el día, además de los repasos estructurados de la mañana y la noche.
- Cuando aparezca una felicidad que depende de conseguir algo solo para ti, nota que viene del lado del ego. La del amor viene de sentirte conectado con el todo.
- Repite que solo buscas lo que en verdad te pertenece, y pon en el ámbito de tu conciencia que eres merecedor de eso.
- Recuerda que lo que encuentras no es algo nuevo: es algo eterno que habías olvidado. Por eso se habla de recordar a Dios, que es parte del juego de la encarnación.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Descubres algo que excede tus ideas separadas y aprendidas, y encuentras eso que de verdad has estado buscando. Además, hay algo que se extiende: hay tantas personas pidiendo ayuda y, sin que digas nada, al asentar esta verdad en tu mente estás enviando esa respuesta a toda la mente del Hijo de Dios. Es como ser un canal de amor infinito. Si quieres profundizar en el patrón de merecimiento, te sirve la abundancia que no se puede perder.
Hoy practica, reconoce la felicidad profunda del ser y date cuenta de que es lo que realmente has estado buscando y que te pertenece. Mañana seguimos con la lección 118, el repaso de la 105 y la 106.
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