Lección 151: Aquí comienza tu ministerio
Hace 150 días empezaste algo. Hoy, sin que nadie toque una campana, cambia el tipo de trabajo. Termina uno de los repasos, el de la lección 150, y comienza una nueva etapa: la lección 151.
¿Qué significa «Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios»?
Aquí hacemos un quiebre. Jesús te dice en esta lección que aquí comienza tu ministerio, y hay que comprender qué debemos hacer para que eso sea posible. La lección cierra anunciando que nuestro ministerio ha comenzado: llevar al mundo la buena noticia de que en la verdad no hay ilusiones. Para poder llevar ese mensaje, para ser el mensaje encarnado y un ejemplo de la diferencia entre la verdad y la ilusión, hay que hacer algo que la lección explica a lo largo de todo su texto: dejar que la voz de Dios reinterprete.
¿Por qué no puedes confiar en tus juicios?
La lección empieza diciéndote que no puedes juzgar. Observa cada juicio y vas a ver que provienen de tus sentidos, de lo que ves y de lo que escuchas. ¿Y qué cosa más falsa puede ser? Todo lo que opinas sobre lo que viste o escuchaste es falso. Los sentidos dan una información basada en la voluntad de percibir de una cierta manera: uno escucha lo que quiere escuchar, ve lo que quiere ver, y a otras cosas no les pone atención. ¿Qué real puede haber en esos juicios? Por eso el Curso llama a los sentidos los testigos del cuerpo: son los testigos en los que se basa el ego, y el ego se basa en el cuerpo. Pero no somos cuerpos, somos parte de la mente de Dios. La mente puede experimentarse en un cuerpo o no, pero siempre seguimos siendo mente. Si juzgar es lo que más te cuesta soltar, lee cómo dejar de juzgar empieza por soltar la idea de tener razón.
¿Cómo practicar la lección 151 hoy?
Después de 150 lecciones podemos pasar a otro nivel de trabajo interno. La lección te propone practicar sin palabras, salvo al comienzo del tiempo que pasas con Dios. Estos son los pasos:
- Observa cada juicio que aparezca, y recuerda de dónde viene: de lo que ves y de lo que escuchas.
- Al comenzar tu tiempo con Dios, usa las palabras de la lección. Después, déjalas.
- Ve hacia tu interior, conéctate, siente a Dios. ¿Dónde va a estar si no está en tu interior? ¿Afuera, en un templo?
- Deja que esa voz reinterprete tus pensamientos y permanece en silencio. Ningún pensamiento significa nada: esa es una de las claves para silenciarte.
- Empieza a observar en todas las cosas el eco de la voz de Dios. Para eso hay que soltar los juicios.
Si quieres acompañar esta práctica con calma, lee cómo serenar la mente para encontrar a Dios.
¿Cuándo comienza tu ministerio y qué cambia?
La lección dice que tu ministerio da comienzo cuando todos tus pensamientos hayan sido purificados. ¿Qué significa? Que cuando ya no haya juicio, ya no va a haber egoísmo, ya no va a haber ego. Y cuando no hay egoísmo, empezamos a ver a Dios en cada cosa, en cada situación. Ahí comienza el ministerio crístico: empezamos a ver a través de la faz de Cristo. Ya no vemos con los ojos del cuerpo ni escuchamos con los oídos del cuerpo; escuchamos a través de la voz de Dios, y esa voz nos hace ver las cosas como realmente son. Tu mente tiene que estar libre, pensada solo a través de los pensamientos de Dios. Ahí es donde tu boca empieza a hablar a través de esa voz, y tus oídos se vuelven grandes termómetros de perdón, donde se perdona lo que aún quede por perdonar.
Esta lección ya es otro nivel de trabajo. Si hoy no logras silenciarte, no lo juzgues: soltar los juicios es justamente la práctica. Empezamos a reconocernos como testigos de Dios, más que como testigos del ego. Ese ministerio que comienza hoy es el ministerio de tu maestría; para saber qué significa, lee por qué no hace falta ser perfecto para ser maestro de Dios. Gracias por esta práctica santa, por estar liberando en nuestra mente todo ese egoísmo. Mañana seguimos con la lección 152, tengo el poder de decidir.
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