Lección 152: Tienes el poder de decidir
Te despiertas con un nudo en el pecho y la explicación ya está lista: «esto me lo hicieron, yo no lo elegí». ¿Y si detrás de cada dolor hubiera una decisión que nunca miraste? Después de la lección 151, donde vimos que todas las cosas son ecos de la Voz de Dios, llegamos a una lección que nos lleva a un callejón sin salida, y es una de las más importantes del camino.
¿Qué significa «Tengo el poder de decidir»?
Esta lección nos hace entender la salvación como el reconocimiento de que la verdad es verdad y lo que es verdad es eterno. La verdad no cambia por un pensamiento que tengas sobre alguien, ni porque llegue una idea que parezca mejor o peor. Sigue siendo verdad para todos, en todo tiempo y lugar, y ese tiempo y ese lugar son el famoso aquí y ahora.
Por eso arranca diciéndote que nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Cada vez que aparece dolor, hay una elección. Y hay una palabra que me encanta y que el Curso usa aquí: autoengaño. Cualquier sufrimiento que observes en tu mente existe porque las ilusiones parecen más reales que la verdad. Para soltar esa idea de ser una víctima de lo que sientes, te ayudará cómo dejar de pensar tanto sin apagar la mente.
¿Por qué el Curso dice que mis emociones son falsas?
Hay una parte hermosa de la lección que dice que los estados transitorios son falsos por definición. Eso incluye los sentimientos, cualquier situación emocional y cualquier condición del cuerpo o de la mente: todo es temporal. La única emoción real, si quisiéramos llamarla así, es el amor. No hay otra. Y no te lo digo para que niegues lo que sientes, sino para llevar tu mente a un nivel máximo de indagación: siempre que haya una emoción que no sea amor completo, estás en un estado de autoengaño.
Te engañas cuando crees que algo temporal, un miedo o una reacción, es más importante que lo que realmente eres, que es eterno. Por eso te decía que es un callejón sin salida: o estás en la verdad o estás en el autoengaño, no hay otra cosa. Si el dolor que sientes es muy fuerte, practica con suavidad y busca también acompañamiento profesional.
¿Cómo practicar la lección 152 hoy?
Hoy nos toca ser realmente humildes, el famoso «solo sé que no sé nada». Estos son los pasos:
- Al levantarte, piensa únicamente en la verdad. Pon la verdad en tu mente y céntrate en ella.
- Siéntate reconociendo que no entiendes nada y suelta toda tu arrogancia, tu supuesta comprensión y tu supuesta iluminación.
- Repite que tienes el poder de decidir y observa cada instante y cada pequeña decisión. A cada momento estás decidiendo.
- Reconoce el autoengaño que todavía queda en tu mente, con completa humildad.
- Espera pacientemente y deja de lado toda idea del pequeño yo, el egoísmo.
Fíjate en la arrogancia más sutil: la de quien cree que se iluminó porque vivió una experiencia energética o de paz. La verdad es eterna y no se va; una experiencia, sí.
¿Qué cambia cuando decides desde el amor?
Todos los dolores y los miedos son decisiones. Cuando los sueltas y decides desde el amor, ya no hay más dolor: es así de simple. Entonces emerge en tu conciencia lo que siempre estuvo ahí, el verdadero ser, que no depende de reacciones, emociones, pensamientos ni sensaciones. Las emociones pasan, los pensamientos pasan, las experiencias pasan, pero el ser siempre es. Es la mente de Dios, y eso practicamos en la meditación de hoy. Si quieres entender cómo se ve esa decisión en la vida diaria, lee por qué creas tu realidad, pero no desde el ego.
Y a cada instante, con esta disciplina mental, vas a elegir más la única voz que siempre habla, la de la verdad. La única salida de este callejón es Dios, y por suerte es la que tienes. Esta es una lección santa, profunda y milagrosa: ni más ni menos que la lección de la salvación. Mañana seguimos con la lección 153, en mi indefensión radica mi seguridad.
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