Lección 188: La paz de Dios refulge en ti
Llevas semanas haciendo las lecciones y, aun así, hay mañanas en que piensas: «A mí esa paz no me llega». Si te ha pasado, esta lección es para ti. La considero central, de las que puedes subrayar, porque tiene algo clave para toda nuestra experiencia como seres humanos. Viene después de la lección 187, donde bendecimos al mundo al bendecirnos.
¿Qué significa «La paz de Dios refulge en mí ahora»?
Hay una frase que siempre nombro y que le gusta a mucha gente: eres demasiado tolerante con las divagaciones de tu mente. Y esta lección te da una radiografía muy precisa de cómo trabajar en el ámbito del pensamiento. Empieza diciendo que quienes buscan la luz son los que se tapan los ojos, porque la luz ya está en ellos. Y resume algo que me parece de una claridad enorme para quien anda perdido entre ideas egoicas de la iluminación: «La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio». Los maestros zen lo decían hace unos doce siglos.
No tienes que imaginarte una luz, ni visualizarla, ni construirla. Está en tu interior. Todo el camino de lecciones que hacemos es abrir espacio, como quien abre camino en la selva de la mente, para reconocerla y, sobre todo, recibirla.
¿Por qué no sientes la paz si ya está en ti?
Porque estamos atrapados en pensamientos efímeros, que no significan nada y apuntan a algo que no significa. Te invito a observar cuáles son los que estuvieron ingresando hoy en tu mente: esos que, mañana, vas a mirar y vas a decir «es verdad, no valían nada». Pues deséchalos hoy. La paz de Dios está ahora en ti; no es algo que tengas que atravesar como un proceso. La luz siempre está. Lo que hacemos es tapar el sol con las manos, y gran parte de la humanidad lo hace así.
Vivimos en un universo de perfección, y nos centramos en lo que se acaba en lugar de en la vida. Pero no hablo de un Dios de ninguna religión, ni de un Dios con forma. Todo es Dios, y para reconocerlo necesitas la visión interna, porque los ojos solo te muestran una porción muy pequeña. Para serenar la mente primero, puedes leer una mente serena es donde aparece Dios.
¿Cómo practicar la lección 188 hoy?
El centro de la lección es una práctica sencilla. Esta es la tarea de hoy:
- Siéntate en silencio y cierra los ojos. La luz de tu interior es suficiente; solo ella te da la visión.
- Ciérrate al mundo exterior y dales alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que hay dentro de ti.
- Confía en que ellos conocen el camino: los pensamientos que no están manchados por el sueño de las cosas mundanas se convierten en mensajeros santos.
- Durante el día, observa los pensamientos efímeros y suéltalos sin discutir con ellos.
- Repite la frase de la lección y vuelve a la quietud.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Ahí vas a reconocer que eres cocreador de todas las cosas. Te liberas de los pensamientos que no significan nada y que, con tu propia permisión, han estado atormentando tu experiencia humana, y empiezas a construir el mundo que sientes en tu corazón y no el que aprendiste que había que construir. Es una liberación total de la mente: dejan de interesarte los pensamientos efímeros y te centras en lo eterno, que está aquí y ahora. Si quieres ver más sobre esto, lee por qué la iluminación es tu estado natural.
Si hoy no sientes nada especial, no lo tomes como un fallo: no se trata de fabricar una luz, sino de dejar de taparla. Y si lo que pesa es una angustia que no se va, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 189, siento el Amor de Dios dentro de mí ahora. Bendito sea este día.
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