Lección 145: Repaso, siéntelo, no lo pienses
Son las cinco de la tarde y tu mente ya armó una película: el proyecto que no sale, la meta que no vas a lograr, un futuro donde todo falla. Ni te diste cuenta de cuándo empezó. La lección 145 es para volver de ahí, y llega después de la lección 144, el repaso de la 127 y la 128.
¿Qué repasa la lección 145?
Hoy continuamos un trabajo que yo llamaría energético: sentar una palabra en tu mente y dejar que su energía vaya envolviendo todos tus pensamientos, hasta que, quizá ya lo sentiste, empiezan a ser pensamientos iluminados. La frase central de estos días es «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios». Alrededor de ella repasamos la lección 129, sobre el mundo que deseas más allá de este y la lección 130, sobre la imposibilidad de ver dos mundos.
¿Por qué se te va la mente durante el día?
Porque la mente viaja, se pierde, vuelve a culparse y entra en el máximo nivel de desconocimiento, que es el miedo: la creación de un futuro terrorífico, donde las cosas fallan y no vas a lograr tus metas. Por eso hoy quiero que vayamos mucho más lejos de lo que hemos llegado hasta ahora, con una confianza y una certeza que quizá no tuviste en ninguna lección anterior. Si ese futuro imaginado es lo que más te pesa, te servirá leer por qué el miedo no se enfrenta, se mira y se suelta.
¿Cómo practicar la lección 145 hoy?
- Lee la frase central en voz alta, tres veces, de manera pausada. Escucha tu voz y siente la vibración de esas palabras.
- Cierra los ojos y quédate en silencio. Observa cómo empieza a desarmarse lo que estaba ilusionado del día anterior o de días anteriores, y siente ese huracán de amor que empieza a moverse en tu interior.
- Lee la primera frase del repaso y reconoce ese deseo de un mundo más allá de este. Siente su energía y deja que produzca efectos en tu interior: toda causa genera un efecto, y vas a observar los efectos de esa frase.
- Lee la segunda y vuelve a tu interior a reconocer esos dos mundos. Tienes que reconocerlos a nivel de experiencia: la teoría no sirve.
- Cierra con la frase central, la que te acompañará cada hora para iluminar tu día.
¿Qué cambia cuando lo sientes y no solo lo lees?
Si lees la frase como si hicieras una lección para la escuela, no sirve. Tienes que sentirlo, tienes que experimentarlo, tienes que ver con claridad total esos dos mundos. Ahí la frase deja de ser una idea y se vuelve una vivencia, y los pensamientos que te llevaban al miedo pierden su fuerza. Si hoy no lo sientes con claridad, no te alejes de la frase central: es la que abre y la que cierra tu práctica. Para llevar esta calma al resto del día, mira también cómo dejar de pensar tanto sin pelear con tu mente. Mañana seguimos con la lección 146, el repaso de la 131 y la 132.
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