Lección 84: Repaso, no eres un cuerpo
Si alguien te preguntara quién eres, probablemente responderías con un nombre, un cuerpo, una familia. ¿Y si hoy te invitara a notar quién está percibiendo todo eso? Este repaso, que sigue a la lección 83, reúne dos ideas que conviene incorporar como anclas: son ideas que nos traen de vuelta a nuestro interior.
¿Qué significa «El Amor me creó a Su semejanza»?
Esta es la idea de la lección 67. Todavía tenemos la concepción de que tengo tal padre y tal madre, y en términos físicos eso es verdad. Pero a nuestro verdadero padre, o madre, o ambas cosas, se le ha puesto «padre» quizá por una tradición de esa época. Si observas otras culturas, hablan de la madre cósmica. En realidad nunca hay una cuestión de género aquí.
Muchos maestros nos enseñan que tú no tienes género: tienes un cuerpo. Y esta lección te dice que no eres el cuerpo; tu cuerpo tiene un género y tú estás viviendo la experiencia de ese cuerpo, pero tu verdadero ser no es ni femenino ni masculino. Ese amor que te crea es infinito, es incondicional. En el mundo de la separación se dividió y hubo que unir géneros para formar vida en este plano, pero en el mundo real, en el mundo divino del que emanamos como un solo ser, todo es una unidad, una sola energía, una sola fuente. Te hablo de esto con más calma en ¿quién soy yo realmente?.
¿Por qué cuesta tanto aceptar que no soy un cuerpo?
Porque es una idea que el Curso va a ir puntualizando para que la afirmes: «no soy un cuerpo». Y quiero que lo observes bien: esto no es negar el cuerpo ni rechazarlo. El Curso dice que el cuerpo es una herramienta de comunicación y de aprendizaje. Y cada conflicto que sientas en el cuerpo también tiene que ser perdonado para que reconozcas que no eres el cuerpo.
Ahí entra la lección 68, el amor no abriga resentimientos. Estamos unidos al Ser, con mayúscula; hay un capítulo hermoso al final del texto que habla del verdadero Ser. Ese Ser es el que nos habla cuando nos desbloqueamos. Cuando abrigamos resentimientos, intentamos desde el ego atacarlo, y entonces ese Ser se vuelve un extraño para ti: no puedes comunicarte con él ni escucharlo. Pero a medida que perdonas, ese Ser empieza a explicarte quién eres. Para soltar lo que pesa, te sirve cómo soltar el resentimiento con tres preguntas.
¿Cómo practicar este repaso hoy?
Hoy es un día para ir hacia adentro y observar. No trates todavía de entenderlo todo: esto ya lo sabes, hay una semilla de Dios en tu interior. Te propongo:
- Ve hacia adentro y quédate un momento en silencio.
- Toca tu cuerpo, siéntelo, sin rechazarlo.
- Empieza a sentir al ser que percibe el cuerpo, el que también está percibiendo a Dios y está en contacto directo con Dios.
- Usa el cuerpo como un canal de luz y de amor, y a la vez trasciende: siente ese amor que está más allá del cuerpo, que te abraza, te contiene y te da la vida.
- Si sientes un conflicto en el cuerpo o un resentimiento, perdónalo, recordando que el amor no abriga resentimientos.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
En la medida en que sueltas los resentimientos y sabes que el amor crea a su imagen y semejanza, tú también creas desde esa luz y desde ese amor. Se genera un circuito de creaciones en el que empiezas a liberarte y a reconocer tu propósito, que es el perdón, para poder ser creador de luz y creador de amor.
Si hoy no te cuadra del todo la idea de no ser el cuerpo, no pasa nada: es algo para descubrir y observar, no para forzar. Y si un dolor del cuerpo o del ánimo te desborda, acompáñate también de un profesional. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 69 y 70.
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