Protección espiritual: la que no necesita escudo
Antes de salir de casa te persignas, o imaginas una luz blanca a tu alrededor, o rezas esa oración de protección que te mandaron por mensaje. Y aun así, al volver del trabajo, sientes que alguien te drenó, que absorbiste la energía de otros, que hay algo en el aire que te pesa. Entiendo esa necesidad. Casi todos tuvimos alguna vez la sensación de necesitar un escudo.
¿Qué es la protección espiritual y por qué la buscamos?
Con ese nombre se conocen las oraciones, visualizaciones de luz, objetos y rituales que se usan para sentirse a salvo de las malas energías, la envidia o lo que cada uno teme. Son prácticas antiguas y quien las hace con cariño suele sentir alivio. Todas responden a una misma pregunta: ¿de qué me estoy cuidando?
Esa pregunta es la que me interesa. En una clase leo una frase del maestro de yoga Prem Baba que dice que, mientras no tocamos el núcleo de nuestro interior, todo lo que hacemos es para huir o para protegernos de algo. Cuando miro mi propia vida, lo confirmo: hubo años en que gran parte de mi energía iba a cuidarme de un ataque que todavía no había llegado.
¿De qué te estás protegiendo?
Cuando alguien me dice «necesito protegerme», le propongo ver qué emoción hay debajo. Casi siempre es miedo, y el miedo tiene un propósito muy claro: me avisa que me estoy defendiendo. El ego siempre se siente atacado o amenazado. Por eso, cuando me pregunto qué me señala el miedo, la respuesta es que estoy en el ego y que reacciono como alguien que cree estar en peligro.
El Curso dice algo que me costó entender: el ataque no es primero físico ni verbal, el ataque es un pensamiento en tu mente. Y cuando empiezas a defenderte, la pregunta es quién te está atacando. Tú piensas que viene de afuera, pero la defensa misma confirma la idea de que hay un ataque. Eso lo dice la lección 135, Si me defiendo, he sido atacado. Y si lo que te preocupa es la brujería o el mal de ojo, hablo aparte de eso en Si crees que te hicieron brujería, lee esto.
¿Qué enseña Un Curso de Milagros sobre la seguridad?
Hay dos lecciones que resumen la idea. La 153 dice que en mi indefensión radica mi seguridad; tienes el comentario en Lección 153. La 244 dice no corro peligro en ningún lugar del mundo; la tienes en Lección 244. Las dos hablan de lo mismo: lo que eres no puede ser dañado, y por eso soltar la defensa no te deja expuesto.
Fíjate cómo actúa el Espíritu Santo, según el Curso. Nunca se defiende de lo que genera el ego. Lo ve, y nada más. Como el ego no encuentra oponente, va perdiendo fuerza. Toda lucha, aunque sea por una buena causa, sigue siendo el mecanismo de ataque y defensa. La oscuridad no puede luchar contra la luz: es solo la ausencia de luz, y cuando sale el sol no tiene con qué pelear. Por eso decir «voy a luchar contra las malas energías» ya es meterte en el juego.
Alguna vez dije en un encuentro: no tienes que cuidarte de nada, ya hay alguien que te cuida, el que camina contigo. Esa frase suena demasiado simple hasta que la pruebas en el día a día.
¿Y las oraciones y los rituales de protección?
Úsalos si te hacen bien. Rezar, encender una vela o respirar antes de entrar a una reunión son gestos de cariño hacia ti, y eso nunca está de más. Lo único que te pido es que notes qué crees que está haciendo el gesto. Si crees que levanta una pared entre tú y un mundo amenazante, estás reforzando la idea de que el mundo es amenazante. Si lo haces para aquietar tu mente, estás en el lugar correcto.
Esto tampoco significa que dejes de cuidarte en lo práctico. Si alguien te maltrata, aléjate. Si hay violencia o riesgo, la seguridad concreta va primero, y pedir ayuda profesional es parte del cuidado. Soltar la defensa de la mente y cerrar con llave la puerta no se oponen.
La energía sigue al pensamiento, y por eso limpiar la energía empieza por lo que piensas: eso lo explico en Limpiar la energía empieza por lo que piensas. Cuando el pensamiento de peligro se aquieta, se aquieta también lo que sentías en el cuerpo.
Si quieres una práctica diaria para dejar de vivir a la defensiva, el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros te acompaña con lecciones cortas y explicadas, para que termines cada día con la mente más tranquila.

