Autoconocimiento, perdón, pareja, emociones y Un Curso de Milagros: las charlas de Gabriel Gowezniansky escritas para leer, sus respuestas a tus preguntas y sus libros, para empezar gratis.

Porque la soledad nace de la conciencia individual: la creencia de que eres alguien separado del resto. Como un árbol que se siente solo en un bosque lleno de vida, el ego te hace creer que eres una persona aparte, cuando en realidad estás conectado con todo.

Porque todos somos parte de la misma conciencia: lo que le das al otro no se va hacia alguien separado. Dar y recibir son una cadena continua, y cuando amas al otro te estás amando a ti mismo, porque todos somos el mismo ser.

Haciendo silencio. Observas tu pensamiento, descubres el espacio vacío que hay entre un pensamiento y otro y lo dejas crecer. Esa mente vacía es un recipiente: ahí depositas una pregunta y esperas, sin apuro. Si la respuesta te trae paz, viene de ahí.

Para Un Curso de Milagros, un milagro es una corrección de la percepción: no crea ni cambia nada, quita el velo de la ilusión. Ocurre en la mente, llega a través del perdón y, cuando la percepción está corregida, ya no hace falta.

La mente alerta es la mente en observación de sí misma: no es tensión ni conflicto, es mirar lo que piensas sin identificarte. Se practica en cada momento, sobre todo cuando aparecen la angustia o el dolor, y requiere esfuerzo solo hasta que descubres que el esfuerzo es innecesario.

Para Un Curso de Milagros, expiar significa deshacer: liberarte de todo lo que te enseñaste en el pasado —familia, escuela, cultura, religión— para ver lo que eres ahora. Es un plan ya trazado en el que cada uno, al deshacer lo suyo, se vuelve testigo del no juicio para los demás.

Son las dos polaridades del plano energético: el femenino recibe, reposa y va hacia adentro; el masculino acciona y sale hacia afuera. Para crear hacen falta las dos, en un equilibrio dinámico, como una mano que se abre y se cierra.

Es quien empieza a sanar pero todavía perdona desde el ego, juzga a los otros y se cree especial, porque se considera su propio creador en lugar de creado por Dios. No es un fracaso: son pasos en falso que hay que dar, y la pequeña voluntad de sanar que ya apareció es suficiente.