Autoconocimiento, perdón, pareja, emociones y Un Curso de Milagros: las charlas de Gabriel Gowezniansky escritas para leer, sus respuestas a tus preguntas y sus libros, para empezar gratis.

La lección 29 de Un Curso de Milagros, «Dios está en todo lo que veo», te invita a reconocer a Dios debajo de cada cosa, persona y situación, incluso cuando parece que no está. Lo que ves afuera es un espejo de tu mente: al verlo afuera, lo reconoces adentro.

La lección 21 de Un Curso de Milagros, «Estoy decidido a ver las cosas de otra manera», es una práctica para cambiar la percepción: traes a la mente una situación que te duele, repites la frase y te abres a reconocer adentro que existe otra forma de verla.

La lección 106 de Un Curso de Milagros, «Déjame aquietarme y escuchar la verdad», tiene dos pasos: aquietar la mente y escuchar. Enseña que la voz de tu maestro interior se oye en la quietud, y que la verdad que trae suele ir en contra de tus creencias.

Para soltar el pasado tienes que ver que no está ocurriendo: solo vive cuando lo traes al presente al recordarlo. No se trata de olvidar, sino de dejar de interpretar lo que te pasa hoy con lo que pasó antes. Se entrena con presencia, con la respiración como ancla y eligiendo de nuevo.

Las heridas de la infancia se sanan soltando en el presente lo que aprendiste de chico, no escarbando el pasado. No hace falta forzar recuerdos: tu mente te trae lo que estás listo para liberar. Cuando una herida se dispara, reconoce que no es de ahora y silencia la mente.

Una herida emocional se sana en la mente: es pasado que sigues trayendo al presente y que decide cómo reaccionas hoy. Sanar empieza con una decisión honesta, sigue con dejar de buscar culpables afuera y elegir la paz antes que tener razón, y se sostiene perdonándote cada día.

Para meditar para sanar no hace falta visualizar nada: se trata de observar tu estado presente sin irte al pasado ni al futuro. Primero haces un escáner interno, después reconoces qué pensamientos te sacan del ahora y al final observas la mente sin imaginaciones. La curación sucede en la mente.

Para manifestar sin forzar hacen falta tres cosas: la intención de lo que deseas, el diseño que le da forma y la expresión que lo lleva al mundo. Y hacerlo con la mente relajada y libre, soltando el resultado: sin esperar, sin enfocarte en lo que falta y sin compararte.