Lección 112: Repaso, menos texto y más práctica
Hoy el Curso te pide menos que nunca: casi no hay texto. Y quizá eso te desconcierta. ¿No debería ser más largo, más profundo, más explicado? Después de la lección 111, el primer repaso, la 112 trae otra pareja de lecciones muy hermosas, y con ellas una pista sobre hacia dónde va el camino.
¿Qué repasa la lección 112?
Tenemos dos lecciones. La primera es la lección 93, «La luz, la dicha y la paz moran en mí» y la segunda es la lección 94, «Soy tal como Dios me creó». Quiero que veas algo con ellas: por momentos el Curso se pone más escueto, y cada vez lo va a ser más. Porque en última instancia ya no necesitas tanto texto, sino darte el tiempo para recibir la lección y para observar la voz del Espíritu Santo hablando en tu mente. Importa más el tiempo de práctica que el tiempo de lectura.
¿Por qué importan tanto los recordatorios?
La práctica es esta: cinco minutos cuando te levantas, cinco cuando te vas a acostar y esos momentos en que recuerdas durante el día. Como dice la introducción, esos recordatorios son tan importantes o más que la otra práctica. En la práctica larga llegas a un lugar muy profundo; los recordatorios del día, que después se vuelven naturales, van entrenando tu mente hasta que ya no hace falta hacerlos, porque tu mente recuerda de manera constante.
Y no, no te estás hipnotizando ni atontando. Te estás dando un espacio para recordar quién eres y para observar los pensamientos que te muestran que no eres quien eres: una ansiedad, el miedo a no llegar a nivel económico, el miedo al futuro. Todos esos pensamientos tienen que ver con la cultura humana y no con Dios; la cultura es temporal, y más allá de ella hay una voz. Si la ansiedad se te hace muy pesada, busca también acompañamiento profesional, y lee cómo calmar la ansiedad con 4 pasos.
¿Cómo practicar la lección 112 hoy?
- Siéntate cinco minutos al levantarte.
- Dedica otros cinco minutos antes de acostarte.
- Durante el día, recuerda las frases en los momentos que elijas.
- Con «La luz, la dicha y la paz moran en mí», déjala fluir y observa qué ocurre a través de ti: ya no eres un ser que hace, sino un ser que recibe.
- Con «Soy tal como Dios me creó», acuérdate de ella cada vez que veas a un hermano y fíjate qué palabras salen de tu boca.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Recibir y dar es lo mismo, como vimos en la lección 108. Lo que recibes en esa quietud es lo que después das, y vas a vivir esos milagros de una forma muy hermosa. Y si te acuerdas de que eres tal como Dios te creó al ver a una persona, vas a notar palabras que no reconocerás como propias, porque nunca podrían haber salido de tu boca: será la voz de Dios hablando a través de ti.
Te cuento algo mío: cuando voy a dar una clase o estoy escuchando a alguien, yo ya no estoy ahí; hay una mente completamente libre y completamente amorosa que habla a través mío. Quiero que lo descubras en tu interior, porque ahí la voz de Dios se vuelve una constante, y cada persona que necesite golpear una puerta va a recurrir a la tuya, porque sabrá que detrás hay alguien que ha reconocido quién es. Los pedidos de ayuda van a llegar, y vas a estar ahí. Mañana seguimos con la lección 113, el repaso de la 95 y la 96.
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